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El Continente debe ser igual o Mayor que el Contenido, Como Regla Basica para Evitar el Hacinamiento, y Reducir la tasa de Infeccion del Covid-19.

Ultima Actualización: miércoles, 27 de enero de 2021. Por: Jose Natalio Redondo Galan

Por: Jose Natalio Redondo

La epidemia del Covid-19 ya sobrepasa el año de duración, y durante este periodo seguimos conociendo cada día nuevas teorías relacionadas a su comportamiento en la comunidad. Nunca antes se había publicado tantos estudios y revisiones de “expertos”, que a los pocos días se convirtieran en falsa percepción. Sin embargo, podemos afirmar que tenemos ya teorías sólidamente sustentadas, con características indiscutibles, que nos permiten orientar las políticas sanitarias y socio-económicas con las que deseamos combatir esta pandemia.

 

Entre esas teorías incontrovertidas podemos encontrar las siguientes:

 

La enfermedad es viral, y la causa el coronavirus SARS-COV-2.

 

 Al igual a otros virus precedentes, su vía de contagio principal es el aparato respiratorio. Las partículas virales activas entran y salen, principalmente por la respiración.

 

La capacidad y velocidad del contagio tiene una relación directamente proporcional al numero de virus que invada al nuevo cuerpo; a eso llamamos Carga Viral.

 

A mayor carga viral, mayor potencialidad de desarrollar una enfermedad sintomática agravada, y mayor riesgo de morir.

 

Una buena parte de los contagiados se mantiene asintomático, o con tan pocos síntomas que puede pasar desapercibido. Sin embargo, ambos son contagiosos.

 

Aparte de la Carga Viral, la presencia de mayor edad, otras enfermedades concomitantes y el retraso en la búsqueda de atención medica oportuna, son los determinantes mayores que definen el riesgo de mortalidad.

 

Tomando esto como base, podemos concluir que este virus tiene una predilección por el aparato respiratorio, aunque no es exclusivo. Su “virulencia” y “transmisibilidad” depende mucho del nivel de hacinamiento en que se encuentre la población.

 

En ese sentido, las medidas para evitar el incremento de la tasa de contagio deben estar orientadas a bloquear la vía de entrada/salida al aparato respiratorio, y poner distancia entre cuerpo y cuerpo, para prevenir el circulo vicioso contagio-infección-contagio. De ahí que, en lo que nos llega una vacunación efectiva, las reglas básicas inviolables siguen siendo (a) EL USO ADECUADO DE LAS MASCARILLAS, (b) EL DISTANCIAMIENTO SOCIAL A MAS DE 2 METROS, Y (c) EL LAVADO DE MANOS.

 

Para complementar estas medidas, ¿es necesario y prudente el confinamiento en el hogar, y el toque de queda para la circulación peatonal y vehicular?; Sinceramente, NO LO CREO.

De hecho, lo considero contraproducente. Permítanme explicar porque:

 

Nuestro país ha sido catalogado en los últimos años como un estado de ingreso medio. Nos dicen que no somos pobres; sin embargo, no podemos negar que en el aspecto de la vivienda nos falta mucho por hacer para encumbrarnos en ese nivel socioeconómico.

 

Una gran parte de nuestra población vive en espacios muy reducidos, con gran aglomeración de personas. Nuestra cultura familiar es eminentemente inclusiva, siempre hay una esquinita para un sobrino; y en esos 60m2 de vivienda se acomoda fácilmente una familia de 6 a 7 personas, entre las que casi siempre están la madre, el abuelo, … al mismo tiempo. Eso lo convierte en un lugar muy riesgoso, que en condiciones normales no afecta tanto porque NUNCA ESTAN AL MISMO TIEMPO.

 

Unos comen a las 12, otros a las 4, y comparten las camas en horarios diferentes. Así han vivido, así viven. Realmente NO SOMOS EUROPEOS, no podemos aplicar medidas sin “aplatanarlas” debidamente.

 

Los sistemas de transporte en las ciudades más grandes no son suficientes. Al final del día logran sus objetivos, en gran medida, por la vía de una sobrecarga indeseable, en un horario operativo extendido de más de 12 horas. Igual ocurre con los comercios de consumo obligatorio, como los supermercados, almacenes, bancos, gasolineras, etc.; su capacidad de responder a la demanda está calculada para una operación diaria de muchas horas.

 

Las medidas de confinamiento y reducción del tiempo de circulación, por el toque de queda, solo sirven para transferir esa masa de individuos contagiosos, asintomáticos o en buen estado, de la calle a las casas. Llegan a su casa donde sienten la falsa seguridad de la familia, y se descuidan precisamente donde están aquellos que más se agravan y mueren. No es fortuito observar que el Covid-19 tiene una predilección por la familia; desde que “cae” uno, esperamos que “caigan” todos, en una cascada que se repite y repite. Por eso, muchos de nosotros, los médicos que atendemos pacientes con Covid19, hemos optado por “tratar la familia completa” cuando aparece el primer enfermo.

 

Por otro lado, reducir el tiempo de las actividades económicas de consumo obligatorio, lo que genera es un hacinamiento inmanejable al momento de llegar al Metro, los Buses, los supermercados, bancos, etc., en una acción natural de nuestra población, impotente ante el riesgo de no poder llegar, por el toque de queda. La gente tiene que salir, tiene que comprar, tiene que comer, porque si no “se van a morir sanitos”.

 

Creo que la medida más atinada es distribuir la carga en todos los espacios, por la vía de ampliar los tiempos para evitar el hacinamiento mayor; que “el continente sea siempre igual o mayor que el contenido”, una de las reglas básicas de la física. Y al mismo tiempo, reforzar un programa combinado de comunicación efectiva, con aquellos influenciadores que realmente les llegan a todas las clases sociales; aunado a un programa de TOLERANCIA CERO a las actividades en masas, para lograr que nuestra población entienda que se tiene que cuidar en la casa, en la calle, en el trabajo, a todas horas. Siempre con la MASCARILLA PUESTA.