Seguros paramétricos: ¿está la República Dominicana preparada para proteger su producción agrícola?

Ultima Actualización: miércoles, 14 de enero de 2026. Por: Luis Henriquez Canela

Como resultado del Consejo de Gobierno de Ministros extendido, celebrado recientemente, dentro de las prioridades que guiarán la acción del Gobierno dominicano para el año 2026, se incluye en el apartado relativo al desarrollo agrícola, la sostenibilidad y el cambio climático la incorporación de los seguros paramétricos en el sector agropecuario.

 

Pero ¿qué es un seguro paramétrico?

 

Se trata de un acuerdo previo entre el tomador del seguro y la aseguradora, mediante el cual la compañía se compromete a indemnizar al asegurado cuando se cumple un parámetro previamente definido, objetivo y medible, sin necesidad de evaluar daños físicos directos.

 

¿Y cuáles pueden ser esos parámetros? Entre los más comunes se encuentran la fuerza del viento asociada a un huracán, la cantidad de lluvia registrada o su ausencia, la magnitud de un sismo, la altura de las olas del mar, la temperatura de las aguas, el nivel de verdor de una cosecha, entre otros indicadores climáticos y ambientales.

 

Ahora bien, ¿quién mide esos datos? La información proviene de fuentes técnicas y científicas oficiales, tales como el Centro Nacional de Huracanes de los Estados Unidos (NHC), el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), la ONAMET, imágenes satelitales de la NASA y boyas oceanográficas oficiales, entre otros sistemas de monitoreo reconocidos internacionalmente.

 

¿Cómo funciona en la práctica? Imaginemos que el propietario de un edificio o un resort contrata una póliza paramétrica basada en la distancia del ojo de un huracán. Si el parámetro acordado es, por ejemplo, 50 kilómetros, y el ojo del ciclón pasa a una distancia menor a la pactada, el pago se activa automáticamente. No importa si el inmueble sufrió daños estructurales o no: el simple cumplimiento del parámetro acordado detona la indemnización.

 

En las zonas rurales, donde la agricultura depende casi exclusivamente de las condiciones climáticas, tanto la sequía como el exceso de lluvias pueden arruinar una cosecha completa. Supongamos que en municipios como Altamira o Imbert una cooperativa de agricultores adquiere un seguro paramétrico basado en el índice mensual de milímetros de lluvia. Si ocurre una sequía extrema y los satélites meteorológicos registran que durante el período de floración llovió un 30 % menos de lo normal, el sistema detecta automáticamente ese dato. El agricultor recibe el pago correspondiente sin necesidad de inspecciones en su finca ni procesos burocráticos adicionales.

 

Un aspecto clave de este tipo de seguros es la relación entre la prima a pagar y el nivel del parámetro elegido. Si se selecciona un parámetro bajo por ejemplo, vientos de 50 km/h, la póliza será más costosa, ya que la probabilidad de ocurrencia es alta. Por el contrario, si se elige un parámetro más exigente como un huracán de categoría 4, la prima será más económica, aunque solo brindará protección frente a eventos verdaderamente catastróficos. En definitiva, el precio del seguro está directamente relacionado con el nivel de riesgo que se desea cubrir.

 

Es importante aclarar que el seguro paramétrico no sustituye la cobertura de riesgos cotidianos, como incendios o robos. Su función es distinta: se especializa en eventos de gran escala, donde el cumplimiento de un parámetro objetivo activa la protección. En aquellos casos en que un daño por ejemplo, un incendio sea consecuencia directa del evento cubierto, la indemnización procede conforme a las condiciones pactadas.

 

No se trata, por tanto, de reemplazar el seguro tradicional, sino de complementarlo, fortaleciendo la capacidad de los sectores productivos para enfrentar los impactos crecientes del cambio climático y avanzar hacia una mayor resiliencia económica y social.