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La Ambivalente Posición Haitiana con Respecto al Territorio de la República Dominicana

Ultima Actualización: viernes, 13 de agosto de 2021. Por: Rafael Hernandez

Nos separamos e independizamos de Haití el 27 de febrero de 1844, siendo esta la tercera proclamación de un Estado en esta isla.

Primero de enero de 1804 Haití; 1º de diciembre de 1821 Haití Español, el primero de este lado de la frontera de Aranjuez, que involucraba a los súbditos del imperio español en esta isla.

 

Cuando en 1844 la muy bien definida etnia dominicana, minoría oprimida tras 22 años de dominación haitiana, durante los cuales no hicieron nada para atraer el interés de nosotros en formar parte de su Estado, sino que nos seguían tratando como un botín, como un territorio ocupado al que había que saquear y doblegar a sus habitantes. En ningún momento nos trataron como sus iguales, sino cuando les interesaban nuestras riquezas para saldar cuentas con Francia o para fines de cubrir su déficit.

 

Durante ese período nuestra etnia fue oprimida y reprimida duramente, sea por motivos raciales o por la resistencia que su ocupación generó en la mayoría de los excolonos españoles y franceses de esta parte de la isla. También, y es lo más importante, por el choque cultural y las diferencias abismales entre sus valores y los nuestros. Pudieron atraernos, asimilarnos y mantener excelentes relaciones, pero eso nunca estuvo en su agenda.

 

Tras los acontecimientos de febrero de 1844 no se hizo esperar la reacción violenta de Haití contra los deseos del pueblo dominicano, armando un poderoso ejército con la finalidad de reconquistarnos por la fuerza, sin agotar ningún procedimiento diplomático.

 

No les interesábamos como personas ni como cohabitantes de esta isla, fue algo que quedó en claro en aquel entonces, pues durante 12 años, y fracaso tras fracaso, estuvo intentando reconquistarnos de manera forzosa. ¿Y qué iban a hacer con nosotros si nos reconquistaban? Fue obvio que durante los años siguientes a su independencia tras su hermosa revolución antiesclavista, donde ellos alegan que nos ofrecieron la libertad y que preferimos aliarnos al imperialismo, lo que hubo en ese país fue trabajo forzado y limpieza étnica, y por lo tanto inestabilidad y guerra civil entre mulatos y negros (ya habían asesinado a casi todos los blancos, especialmente a los franceses), tanto en la República de Pethión, como en el Reino de Cristopher.

 

Y si eso fue con sus propios habitantes, ¿qué no hubiera sido contra nosotros?

 

Cuando se produjo la anexión a España, la reacción del gobierno haitiano fue ayudar a los baecistas que en principio decidieron luchar en contra, sin conocer la posición de su líder también anexionista, quien se hizo ciudadano español.

 

Suministraron ayuda a Francisco del Rosario Sánchez y José María Cabral, quienes fracasaron en el primer intento, logrando Cabral escapar del país y Sánchez fue traicionado, herido en combate y fusilado el 4 de julio de 1861 por órdenes de Pedro Santana.

 

La resistencia constante y sin tregua de los dominicanos a la Anexión provocó la admiración y simpatías de un sector del pueblo haitiano que no solo se dispuso a ayudar materialmente a los dominicanos enfrascados en esa lucha, sino que también combatió de este lado. De hecho Haití se convirtió en la retaguardia de nuestros combatientes y allí lograron ayudas significativas del presidente Geffrard y algunos ministros, que bien disimularon y neutralizaron con su Diplomacia las quejas españolas.

 

Fue desde Haití que cruzaron la frontera el 16 de agosto de 1863 Santiago Rodríguez, Benito Monción, Juan Antonio Polanco, José Antonio Salcedo, Pedro Antonio Pimentel y unas docenas más de hombres, para proclamar en el Cerro de Capotillo la Restauración de la República.

 

Cuando se estaba en medio de la guerra, el Gobierno Provisorio de Santiago entendía que necesitaba un fuerte impulso para resistir la embestida del ejército español contra nuestras guerrillas mal armadas y peor avitualladas para hacer una guerra de tierra arrasada como la que se llevaba a cabo, decidió hacer llamados a los pueblos de América para que le auxiliaran con recursos para continuar adelante y trató de que Haití se involucrara directamente en la guerra, pues a ellos les convenía bastante, para evitarse una reversa en su proceso independentista ante la presencia de una potencia esclavista de este lado de la isla. Pero no respondieron a ese llamado persistente.

 

Cuando los españoles comandados por el general José La Gándara tomaron Montecristi, y no había otro puerto disponible para la exportación de Tabaco y maderas, así como para la introducción de armas, pertrechos, alimentos y avituallamientos para los restauradores, Haití cedió el puerto de El Guarico para esos fines, lo que salvó la penosa situación del gobierno Provisorio.

 

Luego visitó el país la Misión Roumain enviada por el gobierno haitiano, ante el gobierno restaurador, la cual se reunió con destacados miembros del mismo, quienes dejaron claro a dichos comisionados, la determinación de los dominicanos de continuar la lucha por nuestra independencia y existencia como Estado Soberano, tratando de forzar el Reconocimiento formal del gobierno haitiano a la República Dominicana, lo cual no se había producido ni se produjo.

 

El gobierno Provisorio de Santiago estaba por aclarar la situación y para ello dio instrucciones a Pedro Francisco Bonó y lo envió en misión ante el gobierno haitiano, pues al no lograr el reconocimiento, quería saber con claridad cuál era la intención de Haití con respecto a nuestro país. En la carpeta de Bonó iba un documento para en caso en que Haití insistiera en no reconocer la República y expresara su interés en ocuparla de nuevo, le propusiera la formación de un Estado Federal o Confederación. Pero nada de esto se produjo y llegó el día de la Desocupación española sin nada claro, y el gobierno dominicano continuó la marcha de nuestro Estado de la manera más normal posible. Así hasta el día de hoy. Con los acuerdos y tratados firmados entre ambas naciones quedó implícitamente reconocida la República Dominicana como Estado Soberano.

 

La rabiaca de un sector radical de Haití, que todavía hoy mantiene la esperanza de reconquistar nuestro territorio NO es una amenaza, pero tampoco puede cerrarse los ojos el país, ante sus estrategias de poblarnos pacíficamente. Nada tenemos que buscar en territorio haitiano, ni Haití en territorio dominicano.

 

 Simplemente nos independizamos y continuaremos como nación libre, que como dice nuestro Himno Nacional: “Quisqueya será destruida, pero sierva de nuevo jamás”!!