PUERTO PLATA.- La madrugada del 3 de enero de 2026 el mundo se estremeció con la noticia sobre la captura del presidente de Venezuela; Nicolás Maduro Moros, mediante una operación militar de Estados Unidos que fue denominada “Operación Resolución Absoluta” causando una inmediata escalada de tensión política y militar en la región.
De esta manera, Maduro de 63 años, se convirtió en el segundo mandatario absolutista de América Latina que es derrocado por confrontar a Estados Unidos, el primero fue Antonio Noriega, de Panamá en el 1990.
Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, fueron trasladados al buque USS Iwo Jima donde el depuesto mandatario presentó una emergencia médica siendo llevado a la base Ramey en Aguadilla, Puerto Rico, desde donde fue subido a un avión que lo llevó a Nueva York.
Desde que asumió la presidencia de Venezuela en el 2013 tras la muerte de Hugo Chávez, Maduro pasó de ser conductor de autobuses y dirigente sindical a liderar un gobierno cuestionado por las denuncias de autoritarismo, crisis económica y aislamiento internacional.
En su mandato marcado por colapso económico, represión y denuncias de fraude, sumió su país en una grave crisis económica, política y de seguridad que hizo huir a millones de compatriotas, lo cual lo colocó en el centro de la agenda internacional.
Asimismo, era perseguido por la justicia estadounidense desde 2020 por la acusación de “narcoterrorismo”, ya que supuestamente era uno de los cabecillas de una organización criminal denominada “El Cartel de Los Soles”.
En su cuenta de Instagram, el derrocado mandatario Nicolás Maduro Moros, se autodefinía como “Presidente de la República Bolivariana de Venezuela 2025-2031. Soldado de Bolívar e hijo de Chávez”.
Operación Militar
Para capturar a Maduro, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, desarrollo una guerra psicológica y de exhibición de fuerza con el despliegue en El Caribe de buques y aviones militares que formaron un cerco frente a las costas de Venezuela.
En plena madrugada del sábado 3 de enero, en Caracas se escucharon múltiples detonaciones cerca de instalaciones militares como la Base Aérea La Carlota y el complejo de Fuerte Tiuna, confirmándose un ataque militar de Estados Unidos a Venezuela.
Dicha incursión militara se expandió más allá de la capital, alcanzando múltiples regiones como fueron los estados venezolanos de Miranda, Aragua y La Guaira donde se produjeron explosiones por bombardeos que hasta el momento han dejado más de 80 víctimas.