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Dominicanos y latinoamericanos recobran su identidad

Ultima Actualización: miércoles, 13 de octubre de 2021. Por: Rafael Hernandez

España aprendió muy bien esos métodos. Igual hicieron los demás conquistadores del occidente de Europa que se lanzaron a la mar en busca de recursos para el desarrollo del incipiente sistema capitalista.

La Ideología grosso modo es el conjunto de ideas que las clases dominantes inoculan en nuestra conciencia, para reproducirnos a su imagen y semejanza. El bombardeo ideológico siempre se acompaña con el ejercicio de la violencia y la imposición de las lenguas y creencias de los dominadores. El método de conquista romana que le dio los mejores resultados. Sus legiones iban y violentaban a los pueblos, les imponían sus dioses y le transmitían su ideología-cultura mediante la lengua latina que anulaba la lengua local, nuevos dioses y formas rituales.

 

España aprendió muy bien esos métodos. Igual hicieron los demás conquistadores del occidente de Europa que se lanzaron a la mar en busca de recursos para el desarrollo del incipiente sistema capitalista.

 

De nuevo la humanidad volvió a vivir el espanto de la esclavitud intensiva, por el afán de lucro, conocido mejor como proceso de acumulación originaria de capitales. Los capitalistas europeos decidieron que había que salir a buscar nuevas colonias, nuevos mercados y rutas comerciales para extender su sistema y mantenerlo funcionando indefinidamente. Para ello se habían propuesto la conquista y colonización del Oriente (India, China o Catay y Cipango o Japón). Sin embargo, el fenómeno más curioso fue que las dos naciones que originariamente se lanzaron al mar en búsqueda de recurso eran las más atrasadas de Europa y donde no era posible la instauración del sistema capitalista. España había salido de una guerra larga y costosa, Portugal se le había independizado ya y tenía un rey lanzado al mar con su escuela náutica (Enrique el Navegante) y la reina Católica Isabel había extendido los dominios de Castilla expulsando a los árabes y judíos de su territorio, lo que implicaba quedarse sin capitales, en la pobreza y empotrada dentro del sistema feudal ya eliminado en el resto de Europa.

 

Seducida por el aventurero genovés Cristoforo Colombo Fontanarrosa, firmó en La Vega de Santa Fe de Granada un contrato (Capitulaciones) con este financiarle unas expediciones y repartirse el botín entre ambos, y para ello le concedía títulos de nobleza a la familia Colombo (Colón en castellano) y nombramiento como Virrey de todos los territorios colonizados. O sea, se proponían colonizar India y saquear sus riquezas. El destino lo trajo a estas tierras y su habilidad lo llevó a convencer a la reina de que había llegado a la India.

 

Pues cuando un día como hoy 12 de octubre de 1492 pisó tierras de este continente se inició el ejercicio de la violencia, arrasando con culturas y civilizaciones enteras, que resistían su dominio a manos peladas, pues carecían del avance tecnológico de las armas de exterminio masivo que trajeron los europeos. Todo fue a la fuerza, no es verdad que hubiera diálogo pues eran lengua muy distinta y el proceso de imposición del castellano no fue de hoy para mañana, aunque ellos fingieran que se comunicaban eficazmente, lo que hacían era someterlos a un proceso de ideologización brutal imponiendo vorazmente su cultura para crear seres sumisos que acataran “voluntariamente” los designios del ejército conquistador. Se les dio el trato de pueblos sometidos y como había sido costumbre en la antigüedad a los prisioneros los convertían en esclavos.

 

La Humanidad volvió a vivir los horrores de la Esclavitud intensiva, sin piedad de estos nuevos Atilas que vinieron a arrasar con todo, sin importar cuantos cayeran, sino que lo que importaba era cuanto ellos ganaran para regresar ricos y poderosos en la España de la primogenia, donde solo el hijo mayor recibía herencia y el resto de los hermanos tenía que buscársela por sí mismos. ¡Y vaya si se la buscaron! La fuerza es la fuerza, y comenzaron a inventar batallas donde solo actuaba un ejército que era el español y a inventarse apariciones divinas a su favor, para sobreidiotizar a los pueblos sometidos y hacerles creer que su s dioses eran superiores a los dioses de los vencidos.

Así crecimos los dominicanos idiotizados, pues nos habían metido en la cabeza aquello de que España era nuestra madre patria y peor que Trujillo y su clan en sus delirios racistas y megalómanos habían establecido que nosotros éramos blancos e indios y que poseíamos una cultura hispánica. Llegaron al colmo de idealizarnos a los indios con la supuesta imagen de Anacaona que aparece en las monedas nacionales como una ciudadana de raza blanca aria y con perfil grecorromano, y todos nos habíamos tragado ese cuento.

 

Sin embargo, al pasar el tiempo nuestra conciencia ingenua se ha ido transformado en conciencia crítica, y los estudios sociales realizados a través de los años han ido desenredando la maraña ideológica que se había robado nuestra real identidad que poco a poco hemos venido recuperando. Hoy no es día de ninguna raza, pues si se refieren a los indios tampoco eran una raza sino unos pueblos mestizos. Podemos tener remanentes o rastros genéticos de sangre caribe, ciguaya, macorije o arawaca, pero jamás sangre taina porque nunca hubo una raza taína, sino una Cultura Taína que se desarrolló en las Antillas Mayores ante la obligada fusión de esos pueblos originarios. ¡Basta ya de engaños! Nosotros somos nosotros, una Etnia Dominicana producto de los sincretismos padecidos, donde el negro importado de África tiene un componente fundamental. ¡Encontrémonos pues! NO SOMOS BLANCOS NI ESPAÑA ES NUESTRA MADRE PATRIA. Hoy no tenemos nada que celebrar, sino reflexionar críticamente sobre nuestra IDENTIDAD REAL.