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´La derrota NO FUE tan solo a un candidato desgastado´

Ultima Actualización: miércoles, 18 de marzo de 2020. Por: Angel Artiles Diaz

Ganar esta batalla municipal a todo ese tropel ensordecido de petulancia e indigestado de soberbia.

Lo que ha logrado el Partido Revolucionario Moderno y el candidato ganador Roquelito García en el espacio electoral puertoplateño, es una hazaña de importancia señera, porque muchos dudaban que fuera posible derrotar -no solo al candidato- sino también:

1. Al emporio de empresas que monopoliza una parte importante de los medios de comunicación, especialmente el de señal de televisión por cable.

2. A una batería de comunicadores –no necesariamente periodistas- la mayoría sin ninguna formación ética y profesional, pero con las ínfulas de alabarderos bien afiladas.

3. A una avasallante cantidad de recursos provenientes del putrefacto Estado Dominicano.

4. Y, una turbamulta de lumpen proletarios, recogidos en las cunetas de la marginalidad moral más abyecta y envilecida de la sociedad.

De todas las sindicaturas ganadas por el PRM, la de Puerto Plata, en tanto que municipio cabecera, ha sido la que más sangre, sudor y lágrimas ha costado, porque hubo de lucharse contra toda una piara forrada de fango, dispuesta a todo a cambio de favores de toda laya, sin importar las consecuencias ni el daño causado durante catorce largos años.

Ganar esta batalla municipal a todo ese tropel ensordecido de petulancia e indigestado de soberbia, significa un acto ciclópeo de la municipalidad puertoplateña que amerita un merecido reconocimiento y un reto a la vez.

Porque ganar en desventaja, en evidente desigualdad de condiciones, solo era posible en medio del más elevado estado de indignación que haya vivido Puerto Plata que hasta dejó de ser –por el estado de abandono- la ‘Tacita de Plata’.

No valió que en dos o tres meses se embadurnara las calles con asfalto, que cerraran los programas de radio y televisión de los que no se tomaron la copa de saliva –ya famosa en ese emporio-, que mintieran, que difamaran y hasta que pusieran a Graciela Fermín como candidata a vicealcaldesa, como un acto supremo de desesperación alucinante, sin calcular el costo de poner al lado de un candidato desgastado, una figura con muchas cuentas afectivas por pagar en todos los partidos por los que pasó como elefante bravío en una cristalería.

No valió nada. El pueblo se quitó la piel y decidió luchar.