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EL MÁGICO GASOIL SUBSIDIADO

Ultima Actualización: martes, 13 de diciembre de 2011. Por: Luis Henriquez Canela

Por cuestiones personales he tenido que viajar fuera de Puerto Plata más de lo normal durante los dos últimos meses. Me ha tocado regresar desde La Vega y Santiago a diferentes horas de la noche y el día, lloviendo, sin llover, con el cielo claro, oscuro, nublado, etc. En esos viajes he concluido que tomando en consideración sus vías de acceso, Puerto Plata amenaza con convertirse en una isla.

Por la carretera que llega a la gran parada es un caos, derrumbes por doquier, zanjas, agujeros en el asfalto, profundos peligrosos precipicios, entre una cantidad innumerable de obstáculos. Por Navarrete, la vía acusa un deterioro  de tal magnitud que es un peligro transitarla, a cualquier hora.  

 

Si llueve y es de noche, el peligro se multiplica por cien.

 

En ocasiones anteriores, estando esa  vía en mejores condiciones, no era raro ver algunos grupos de transportistas, los llamados “sindicalistas”, protestando y exigiendo de manera vehemente el arreglo.  

 

Hoy, al parecer, el gasoil subsidiado y no sé cuantas cosas más, ha contribuido a aletargar ciertos espíritus briosos, enérgicos e inconformes, que alzaban su voz en “defensa del pueblo” por cualquier nimiedad.

 

Es mucho lo que Puerto Plata tiene que agradecer a esos ciudadanos, pero han de saber, que ciertas luchas se consumen con la consecución de los objetivos inmediatos y que cada día trae motivos nuevos para continuar ejerciendo el derecho a la protesta.

 

El mágico gasoil subsidiado, a mi modo de ver, en vez de contribuir  a mejorar las condiciones de vida de la mayoría, lo que hace es adormecer  e insensibilizar a una clase que por su condición debería continuar siendo contestataria y  defensora de los derechos de todos a estar mejor.

 

Esas vías deben ser reparadas antes de que se destruyan en su totalidad, Puerto Plata tiene que alzar la voz.