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Pacto por la Educación

Ultima Actualización: martes, 29 de octubre de 2013. Por: Juan Yamil Musa

Es cuestión de voluntad. La administración pública mostró la suya. Ahora nos toca a nosotros.

La República Dominicana se aboca a suscribir un pacto de suma importancia para el futuro de nuestra nación, como lo es el Pacto por la Educación. Este Pacto, cuyo objetivo principal radica en que la administración pública cuente con el apoyo y aprobación de todos los sectores sociales y económicos de nuestro país para lograr una educación de calidad, es un hecho sin precedentes. La importancia y magnitud del mismo, más allá de las líneas generales sobre las cuales el mismo se regirá, consiste en hacer partícipe, con un rol activo, a todos los sectores con incidencia nacional, para que juntos, el sistema educativo dominicano avance con pasos firmes.
 
La educación es un tema global, que abarca a toda la sociedad. Desde el sistema inicial hasta la educación terciaria o superior, todo ciudadano está directamente involucrado con la misma. No hacer acopio de esta realidad es actuar de espaldas a la misma, conllevando la inobservancia de este deber ciudadano, su estancamiento. Esta manera inclusiva de abordar un tema de central importancia para el desarrollo del país, posee dos lecturas, a precisar: por un lado está la administración pública actuando con apertura, siendo incluyente hacia el resto de los actores sociales, y a su vez, esta inclusión, de manera contundente, da por sentado la obligatoriedad de que todos los sectores de nuestra sociedad, colaboren. Es decir, lo que se logra inicialmente siendo mediante la apertura, termina funcionando por la necesidad de que la sociedad participe. ¿Y esto por qué? Por una razón, sencilla, que en nuestra cultura social, económica y política, ha sido difícil de transmitir a todas las esferas sociales: nunca podrá un gobierno afrontar, resolver o mejorar los problemas que un país posee, sin la participación de la sociedad. El lastre que por años posee la sociedad dominicana en diversos renglones, que han mermado nuestro avance hacia un mayor desarrollo y una mayor calidad de vida, residen en la inercia de nuestra sociedad. Es por ello que en esta ocasión, todos debemos sentirnos triunfadores por esta gran iniciativa.
 
Y debemos decir todos, porque en materia de educación, no hay vencidos. Nuestro país funciona bajo una sola voz cuando de materia educativa se trata.
 
En ese orden de ideas, centrándonos en la Educación Superior, podemos precisar puntos que de manera específica este pacto pretende que la educación dominicana avance hacia términos reales de calidad. En primer lugar, se pretende que la Educación Superior continúe siendo accesible para todos. Este primer objetivo, identifica acciones directas en diversos puntos: Incentivos para estudiantes para que estudien a tiempo completo; contar con una exoneración completa de tasas académicas de las universidades privadas para estudiantes de bajos ingresos económicos; pactar con el sector productivo para la flexibilización de horarios en provecho de estudiantes universitarios, entre otras. 
 
Otro renglón que proyecta trabajar este Pacto por la Educación, es coordinar y reorientar las ofertas académicas actuales a las necesidades laborales del país, y a su vez, exigir de las universidades privadas la adaptación de sus ofertas académicas tomando en cuenta la demanda del sector productivo. Cada vez más la especialización de los profesionales es una realidad en un mercado altamente competitivo, por lo que la formación de recursos humanos en este sentido se torna urgente. República Dominicana debe otorgar empleos de calidad a sus profesionales, cuestión que se logra precisamente con acciones puntuales como la presente. 
 
Se busca de igual forma, que la formación de nuestros docentes adquiera calidad internacional. Estos docentes deberán ser bilingües, deberán poseer altos conocimientos del uso de las nuevas tecnologías, y deberán contar con las destrezas en el área pedagógica que les permita transferir dichos conocimientos a los estudiantes. Muchas veces nuestros profesores están preparados académicamente, pero desconocen las metodologías adecuadas para la transferencia de estos conocimientos hacia nuestro estudiantes. 
 
En el área de la Ciencia y la Tecnología, la propuesta principal se basa en una acción tripartita entre la administración pública, el sector empresarial y las organizaciones no gubernamentales para la construcción de una bolsa sobre temas de investigación que contribuyan a la solución de problemas, mejoría de las actividades empresariales y la promoción de la innovación en nuestro país. El sector privado no cuenta con un soporte investigativo que responda a sus necesidades.
 
Por ello, en la actualidad, la instalación de material tecnológico se hace bajo riesgo de invertir grandes sumas de dinero, requiriendo muchas veces que los profesionales expertos en el manejo de nuevas técnicas procedan de instituciones de educación superior extranjeras, o que sus dependientes se formen fuera de nuestro país. Imagine usted la gran reducción de inversión que significaría para el sector privado si las nuevas tecnologías fuesen investigadas, desarrolladas e implementadas en suelo dominicano, por nuestros profesionales. Lo importante aquí es la instalación de un sistema integral desde la búsqueda de la solución a la problemática, que continúe durante el desarrollo de los procesos investigativos, y que concluya con la creación de nuevas tecnologías que beneficien a toda la sociedad dominicana. Este eje completo se logra a través de una fuerte relación Estado-Sector Privado. 
 
Estas nuevas políticas que se implementarán a través de este Pacto por la Educación deben hacerse por el derecho de nuestros ciudadanos de contar con un mejor futuro, y por el deber que posee toda la sociedad de colaborar a lograr tales fines. 
 
 Para ilustrar las ideas generales que poseen este gran Pacto, y lo expuesto en estas líneas, podemos tomar un ejemplo clarísimo de cómo colaborar con este Pacto. Veamos: ¿Por qué, siendo Puerto Plata la cuna del Turismo de la República Dominicana, con una franca recuperación en la actualidad de su espacio perdido, no posee un Instituto de Educación Superior especializada exclusivamente en materia de Turismo? ¿Por qué la República Dominicana, que vive del Turismo, no posee una sede de educación terciaria en Puerto Plata que sea de alto prestigio en la zona del Caribe y en toda América Latina? Esta sería una oportunidad para el sector privado de colaborar con la administración pública,
empezando por beneficiar a la comunidad Puertoplateña y al país.  Lo que sería la creación y puesta en marcha del “Instituto Turístico del Caribe”, que podríamos denominar “ITC”, se puede y debe hacer en la ciudad de Puerto Plata.
 
Nosotros necesitamos pensar en el futuro de Puerto Plata, que descansará no solamente en la recuperación de su turismo, sino de su prestigio como provincia. Catapultar a Puerto Plata con un alto centro de estudios de educación superior, especializada en materia turística y derivados, otorgaría un renombre internacional que tanto necesitamos. 
 
Este Pacto ha sido diseñado para dar cumplimiento a las exigencias que la Ley 1-12, de fecha 25 de enero del año 2012, denominada como “Estrategia Nacional de Desarrollo”, establece como puntos prioritarios para alcanzar, como fecha límite el año 2,030, el país que necesitamos. 
 
Es cuestión de voluntad. La administración pública mostró la suya. Ahora nos toca a nosotros.