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NUESTRA TESIS SOBRE LA PLAGA DEL SIGLO

Ultima Actualización: sábado, 06 de febrero de 2010. Por: Luis Henriquez Canela

Continuamos, a pesar de la sordera y ceguera de algunos, intentando introducir la tesis sobre los límites que deben imponerse a la “plaga del siglo”: El motoconcho.

Puerto Plata no puede continuar bajo el constante acecho de motoristas desaprensivos que adelantan a los vehículos por todos lados, que nublan el entorno con la humareda tóxica que emana de sus motores de dos tiempos y mantiene en vilo a todo aquel que se arriesga a caminar a pie por sus calles.  

 

Tanto conductores como peatones se ven precisados a andar con  sumo cuidado ante el torbellino de padres de familia que sin tener una pizca de conocimiento sobre las leyes de tránsito, se desplazan respaldados por el “padrefamilismo”.  Transportan ciudadanos por las estrechas calles de una ciudad que aspira a atraer extranjeros de a pie y recuperarse de ese incomodo letargo en el que ha caído el turismo.

 

Nuestra tesis radica en que el cuadrante comprendido entre las calles: 1. 27 de Febrero, 2. Malecón, 3. Calle San Felipe y, 3. Antera Mota, deben ser los limites que la sindicatura debe imponer a los motoristas. Dentro de ese cuadrante no debe haber paradas, ni circulación de ese tipo de  transporte.  Si, por ejemplo, un usuario desea ir al correo, se desmonta frente a la DGII o en el malecón y de ahí en adelante camina hacia su destino. De igual forma, si va  a pagar su electricidad a EDNORTE de la calle Beller, se podría quedar en el malecón y de ahí caminar hacia esa oficina.

 

Nos sentimos privilegiados al poder abordar este tema con toda la extensión posible debido a que nuestra condición de ciudadano común nos lo permite. Para la subsistencia no necesitamos  el voto de nadie, por tanto, estamos libres para evacuar cualquier consideración que creamos conveniente para el mejor desenvolvimiento de la ciudad y su gente.

 

Estos planteamientos abren la posibilidad de que pueda instaurarse con éxito  una o dos rutas de carros de concho, vehículos adecuados para el transporte de pasajeros sin mayores riesgos. Es  hacia ahí donde debe ir la ciudad, no hacia el establecimiento de un caos disfrazado con chalecos amarillos numerados de ficticio orden. Debemos ir cambiando para mejorar. Buscar alterativas viables que hagan más fácil la vida en sociedad. Hemos estado desde hace mucho pensando en la inmediatez y no en el establecimiento de mecanismos menos traumáticos de transporte.

 

Sin la presencia de esa plaga dentro de esos límites, las ventajas son considerables; menos contaminación en el casco urbano, más calma para los peatones tanto nacionales como extranjeros lo que a su vez permitirá a estos últimos  apreciar de mejor forma la belleza del entorno. Menos ruido, más parqueos para los automóviles, la posibilidad de que hayan menos atracos y robos, menos basura, mejor control por parte de la autoridad policial municipal. Habría mejoría para el comercio ya que la gente se desplazaría a pie por las calles aumentando la posibilidad que puedan acercarse a las vitrinas de esos establecimientos.   

 

La tesis contempla la posibilidad de que los límites estén establecidos por un horario. Podría ser que después de la siete y ocho de la noche se descarte la imposición y los padres de familia puedan circular libremente por el centro hasta las seis de la mañana del día siguiente.  

 

Sabemos que para algunos es un contrasentido plantear esta tesis antes de mayo de este año por la incidencia que podría tener en el voto. No obstante,  seguimos insistiendo en que la situación caótica del transporte debe mejorar y esa es una iniciativa que va  a contribuir de manera significativa al orden.