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Temporada de Huracanes-Sectores Urbanos Marginales y COVID-19

Ultima Actualización: lunes, 27 de julio de 2020. Por: Roque de León B

Por: Roque J. de León B

Cada día 1° del mes junio de todos los años removemos este desagrable pero necesario tema, para intentar concienciar a la mayor cantidad posible de ciudadanos en la importancia que reviste para la sociedad, el hecho de que cada uno asuma la responsabilidad de implementar y cumplir las medidas preventivas y de protección necesarias para preservar sus vidas, al igual que las de sus seres queridos.

 

Si logramos que ese deseo se convierta en realidad,  para el día 30 de noviembre, que es cuando termina para el Área del Caribe la temporada de Huracanes, en lugar de reunirnos a analizar, comentar y a compartir tristezas, angustias y miserias por mitigar, estaremos compartiendo las experiencias positivas como base y eje fundamental para crear un importante Sistema de Educación Ciudadana, en beneficio de todos.  

 

Los sectores urbanos-marginales que surgieron en el siglo XIX como resultado de la industrialización, era y sigue siendo, fundamentalmente un conglomerado de personas migrantes de los campos en búsqueda de mejores oportunidades de trabajo fijo remunerado, que le permitiera obtener en el tiempo una humilde vivienda que le garantice la permanencia y la oportunidad para sus hijos estudiar y/o aprender un oficio.

 

Cuando estos no logran sus objetivos, en primera instancia individuales y luego colectivos a través de las Organizaciones Comunitarias que forman,  las frustraciones pueden inducirlos a acciones no deseadas como puiden ser: violencia, actos delictivos, diferentes tipos y niveles de vicios, entre otros.

 

Por lo regular sus asentamientos son, el resultado de las ocupaciones ilegales de terrenos propiedad del Estado o de personas particulares, motivadas por individuos que han hecho de ese un lucrativo negocio; estos se forman en los espacios de mayor vulnerabilidad y carentes de las más elementales condiciones humanas para vivir.

 

Lo anterior facilita que cuando nos enfrentamos a los Fenómenos Naturales, ellos sean los sectores más afectados, por lo que son alojados en refugios colectivos y carentes de facilidades sanitarias adecuadas para grandes cantidades de personas, como son: centros educativos y religiosos e instalaciones deportivas, pero me gustaría conocer cuál sería el protocolo a seguir.

 

Hasta ahora nos habíamos adaptado a las protestas y denuncias de malas condiciones en esos centros de refugios sin ningún cambio o consecuencia, hoy vivimos una realidad diferente, la pandemia del COVID-19.

 

Al domingo 26 de este mes en nuestro país, las cifras de infectados y fallecidos por motivo de esta letal enfermedad son 62,908 y 1,063 aproximadamente.

 

No me atrevo a predecir, en los actuales momentos en que somos doblegados por el Virus, cuál puede ser el alcance del impacto devastador que dejaría a su paso por República Dominicana un huracán, sin importar su magnitud, una tormenta u onda tropical, simplemente, con una gran cola de agua que obligue a ocupar los refugios masivamente.  Dios tenga misericordia.

 

Es por esto que nuestros sectores urbanos marginales (barrios), organizados en sus Juntas o Asociaciones de Vecinos, en lugar de solicitar a las autoridades asuntos de sobrevivencias como  son: asignaciones de raciones alimentarias y económicas temporales, deben luchar por un plan de mejoría del nivel de vida permanente y colectivo.

 

Ese plan de mejoría en el nivel de vida debe incluir: un levantamiento serio de las causas que hacen vulnerables a nuestros sectores urbanos marginales y sus posibilidades soluciones.   Este debe determinar dónde hace falta Educación Ciudadana, canalización de aguas fluviales, cuales ríos y cañadas requieren ser encachados, las áreas que requieren reforestación para evitar las correntías anormales de agua, y si es necesario un plan de viviendas de bajo costo y pagos razonables para el traslado de las familias que por estar ubicadas en lugares  en condiciones inhabitables, lo ameriten.

 

Cuando logremos que eso se haga realidad, no tendremos la preocupación por los efectos devastadores de los fenómenos naturales sobre esa franja de la sociedad, que en este momento ha sido cambiada por la de cuantas personas podrían morir en los refugios por causas del COVID-19.

 

Esta pandemia pone en nuestras manos, Estado-sociedad, la oportunidad de ir eliminando la gran deuda social acumulada hasta este momento.

 

ROQUE J. DE LEÓN B. (MAE)

DIPLOMADO EN COMUNICACIÓN SOCIAL INTEGRAL

MIEMBRO DEL: SNTP Y SINLOPP