En reiteradas ocasiones he escrito y denunciado la locura, irrespeto y descaro de una gran cantidad de personas irresponsables que transitan por nuestras calles, avenidas, autovías y carreteras, sin ningún tipo de reparo ni consideración a las demás personas que al igual que ellos, tienen derecho a: transitar libremente, ser respetados y a que se les garantice la vida.

Es aterrador observar la manera en que esos individuos se desplazan: en contravía a gran velocidad, violentando los semáforos, si es por las noches lo hacen a oscuras; motoristas y passoleros por las aceras y calibrando esos instrumentos de la muerte, carros públicos y guaguas obstruyendo el libre tránsito sin ningún escrúpulo, sobre todo en el entorno del Hospital Ricardo Limardo, los autobuses de una  compañía de transporte de pasajeros a distintos puntos del país transitan por espacios muy estrechos y congestionados causando grandes entaponamientos, como es el caso de la calle Pedro Clisante a esquina José Eugenio Kunhardt, frente al Liceo José Dubeau, entre otras tantas imprudencias e irrespeto.

Las violaciones más frecuentes son: transitar a contravía, por ejemplo calle Villanueva partiendo desde la intersección con la avenida José Eugenio Kunhardt Sur-Norte, siendo lo correcto Norte-Sur; cruzar los semáforos con la luz en rojo, ver la intersección formada por: avenida Manolo Tavárez Justo con José Eugenio Kunhardt, Gregorio de Lora y Dr. Cucho Gómez de igual manera, hay que tocar bocinas para que las personas que están delante al cambiar la luz roja a verde puedan echar su vehículo a andar.

A eso súmele el caos en nuestras urbanizaciones y sectores populares saturados de todo tipo de vehículos aparcados a ambos lados de sus pequeñas calles, sin perder de vista unos enormes camiones que cual si fueran dueños de todo el espacio se mueven luciendo una etiqueta que se lee "logística".

La compañía propietaria de esos equipos de transporte debe pensar en utilizar medios de distribución más apropiados y, que al transitar por nuestras estrechas calles e ingresar a los diferentes sectores de la ciudad, no den la impresión de que aplastarán todo a su paso. 

Las Autoridades y la Sociedad Civil deben hacer una alianza estratégica para definir de manera seria quiénes están facultados para conducir en nuestras calles, de esa forma podemos disminuir la mortalidad a causa de los accidentes de tránsito, que tantas vidas y recursos les cuestan al país.

Aunque sé, que los programas de educación vial son indispensables para mejorar y disminuir los accidente también debemos clasificar a quiénes están aptos para conducir vehículos de motor y, esa es una tarea del organismo que emite las licencias para tales fines, además, concienciar a los empresarios del transporte y a aquellos que aún no siendo parte de ese grupo tienen y controlan grandes flotillas de vehículos de todos los tipos.

Hay un conglomerado por el cual alguien deberá pagar el costo que conlleva controlar sus acciones y regularlos, me refiero a los "Motoristas y Passoleros", que son protagonistas en la mayor cantidad de accidentes y por no tener seguros son los que mayor cantidad de familias dejan desamparadas y los que mayor carga representan para el Estado Dominicano.

Todos debemos ponernos de acuerdo para diseñar un plan que nos devuelva la tranquilidad familiar y la seguridad vial al lograr aplicar un Sistema capaz de limpiar nuestras vías de los conductores: temerarios, inconscientes, incapacitados, así como, de los que por alguna razón impiden que se aplique un verdadero régimen de consecuencias.

Me encanta la democracia, pero debo admitir que si no hay: educación, orden, compromiso,  respeto de los derechos entre ciudadanos, cumplimiento de las leyes, control, régimen de consecuencias, entre otros; la libertad por la que ofrendaron sus vidas nuestros patricios y que se encuentra en la democracia, ésta aunque no nos guste, sólo existirá como fonética.

Si no somos capaces de controlar a los que originan el caos en el tránsito entonces siempre seremos una sociedad desordenada e insegura.