Puerto Plata merece avanzar y nosotros aprender a celebrar sus oportunidades
La Autopista del Ámbar representa una oportunidad para fortalecer la conectividad, dinamizar la economía y acercar a nuestra provincia a nuevos horizontes, sin dejar de lado la responsabilidad de proteger nuestros recursos naturales.
Hay cosas que, cuando se miran desde el futuro, nos hacen entender cuánto puede cambiar la vida de una provincia cuando se apuesta por su desarrollo.
Recuerdo las discusiones, las críticas y la oposición que en su momento generó la carretera Santo Domingo–Samaná. Hoy es una vía que conecta destinos, acerca comunidades y nos regala paisajes extraordinarios. Una carretera que, además de facilitar el tránsito, se ha convertido en parte de una experiencia que muchos disfrutan.
Y pienso en Puerto Plata.
¿Cuántas oportunidades puede abrir para nuestra provincia una vía de comunicación que nos acerque a Santiago en aproximadamente 25 minutos?
Pensemos en nuestros comerciantes, emprendedores, productores, hoteles, visitantes y, sobre todo, en nuestra gente. En quienes necesitan trasladarse a Santiago para una consulta médica, una emergencia, estudiar, trabajar o realizar cualquier diligencia. ¡Cuánto puede significar ganar tiempo y tener esa cercanía!
Lo digo también desde mi propia experiencia: cuando la salud requiere trasladarnos, cada minuto cuenta. Saber que podríamos tener una conexión mucho más rápida con Santiago representa una esperanza que merece ser valorada.
He visto las preocupaciones que se han expresado sobre el posible impacto ambiental de la Autopista del Ámbar. Es legítimo que nos importe la protección de nuestros recursos naturales. El desarrollo debe ir de la mano con la responsabilidad ambiental, los estudios correspondientes y las garantías necesarias para preservar nuestro patrimonio.
Pero tampoco podemos permitir que el temor a los cambios nos impida reconocer lo que una oportunidad de esta magnitud puede representar.
Puerto Plata no puede quedarse mirando cómo el progreso llega a otros lugares. También merecemos conectividad, inversión, oportunidades y obras que nos permitan avanzar.
Por eso, creo que es momento de mirar esta oportunidad con esperanza. Pensemos cuánto tiempo hemos esperado por una conexión vial de esta naturaleza y lo significativo que es que Puerto Plata esté contemplada en un proyecto de esta dimensión.
No estamos hablando solamente de una carretera. Estamos hablando de tiempo que podemos ganar, de distancias que podemos acortar, de negocios que pueden crecer y de nuevas posibilidades para una provincia que tiene tanto que ofrecer.
Abracemos la Autopista del Ámbar. Hagamos nuestra esta oportunidad. Que sepamos valorar lo que puede significar para nuestra tierra y que podamos acompañar, con entusiasmo y sentido de pertenencia, una obra que tiene el potencial de abrirnos nuevos caminos.
Yo quiero ver a Puerto Plata más conectada, más dinámica y con mayores oportunidades para su gente. Quiero que las próximas generaciones encuentren una provincia que no se conformó con su belleza y sus riquezas naturales, sino que también supo construir las condiciones para crecer.
Porque amar a Puerto Plata es sentir orgullo por lo que somos, pero también ilusionarnos con todo lo que podemos llegar a ser.
¡Puerto Plata merece avanzar!