Con este artículo espero dar respuesta a la inquietud de algunos amigos lectores que al igual que yo están ocupados en la búsqueda de solución a una problemática que de todos es conocida y que es provocada por la falta de: educación, conscienciación, regulación y de la aplicación de un régimen de consecuencias ejemplar; estas debilidades han hecho del tránsito en la República Dominicana un peligro público y, Puerto Plata no es la excepción.
No es extraño encontrarnos con: edificios, negocios, residencias, entre otros, sin parqueos y que con sus vehículos ocupan ambos laterales de las calles, dificultando el libre tránsito además, podemos encontrar irresponsables transitando en contra vía como si fuera normal ante la ausencia de las autoridades correspondientes de igual manera, se cruzan en los semáforos con la luz en rojo, como si eso fuera lo que manda la ley.
Se nos ha hecho paisaje que cualquier vehículo, sin justificación, lleve sirena y la pongan a sonar en cualquier lugar sin importar que en el entorno hayan: clínicas, hospitales, personas enfermas, iglesias, colegios o escuelas, tribunales o cualquier otro lugar que requiera tranquilidad y orden, imponiendo de esa manera el caos y la intranquilidad.
Debo resaltar que los motoristas y pasoleros en un alto porcentaje, usan bocinas de vehículos pesados, convierten el mofle que debe ser un dispositivo para silenciar la combustión del motor en todo lo contrario, porque colocan algo que resuena de manera explosiva y que es muy molestoso al tímpano del oído, a eso agréguele la temeridad y violación a todo tipo de leyes, reglas y normas.
Este tipo de actitud atenta contra la tranquilidad y seguridad de los seres humanos sin importar que sean locales o visitantes, contra eso debemos ponernos de acuerdo para combatir esta especie de terrorismo motorizado.
Es muy penoso sentir en carne viva lo que viví el pasado domingo 27 de enero en pleno Centro Histórico, en la calle Beller entre San Felipe e Imbert, mientras conversaba con dos turistas peruanas, como testigo el buen amigo Franklin Veloz, en ese instante, alrededor de las 8:15 p.m., pasaron por separado tres motoristas y en su medio de transporte ninguno tenía silenciador; la expresión de ambas a la vez fue: "igual que en nuestro país donde parece no existir Ley", fue de mucha vergüenza para mi.
Entre todos debemos trazar estrategias que contribuyan a la: preservación de la vida, la salud física y mental de los ciudadanos, educación funcional, preservación del medio ambiente; implementación de un proceso de concienciación ciudadana y hacer prevalecer el imperio de la Ley, para llevar tranquilidad a la colectividad.
Para corregir este tipo de malestar social se requiere la participación y compromiso de todos los ciudadanos sin: excusas, protección o complicidad; "que quien la haga, la pague".
Como ciudadanos, merecemos que se nos garantice vivir tranquilos y en paz, para eso pagamos los salarios y privilegios de nuestros iguales que llamamos: Legisladores, Funcionarios electos y nombrados que pueden ser civiles y/o militares y más, que están llamados a establecer: Normas, Reglas y las Leyes necesarias, al igual que hacerlas cumplir.
Soy de opinión, que para evitar el estrés y la falta de consideración que origina el irrespeto y de ciudadanía responsable puesta de evidencia al conducir, no sólo deberían cobrar una multa sino que, debe establecerse que: Quienes tengan sirenas innecesarias quitárselas y aplicarle lo que prevee la ley para ese caso; los que producen ruidos innecesarios apresarlos y por un tiempo que debe ser establecido por las reglas de convivencia en sociedad, colocarlos de manera gratuita en los recintos de: salud, educación, hogares de adultos mayores, tribunales, iglesias, entre otros, con la misión y obligación de conscienciar a los visitantes y a las personas que frecuentan el entorno, sobre el daño que origina a la salud el ruido de igual manera, a los que violan las vías y los semáforos en rojo llevarlos a las calles y avenidas para que adviertan a los ciudadanos que cometer esas infracciones puede ser causa de muerte para personas inocentes y correctas.
Seguro estoy, de que si logramos que se cree el Marco Jurídico necesario para enfrentar esas y otras infracciones de las leyes y normas, pondríamos fin a la tragedia de tantas mutilaciones y muertes, pero sobretodo eliminamos el daño sónico, ansiedad y el estrés que causan de manera innecesaria.