¿Amar la patria?

Ultima Actualización: domingo, 08 de febrero de 2015. Por: Ramiro Francisco

¿Dónde ha estado y está Migración? ¿Cuál ha sido y es el papel de nuestros militares en la frontera?

En el largo o corto camino que nos toca andar y desandar vamos tomando decisiones. Decisiones, que pueden ser fatales o atinadas.

A veces, las mismas deben ser bien ponderadas, tomarse su tiempo, otras se deben tomar rápidas. Al instante.

El grave problema de la inmigración ilegal haitiana que hoy nos preocupa, ¿Es culpa de los periodistas?

¿Dónde ha estado y está Migración? ¿Cuál ha sido y es el papel de nuestros militares en la frontera?

¿Traidores unos y los otros no? ¿Por qué no se les llama traidores a los “guardias”? ¿Por qué no se les tilda de traidores a las mismas autoridades que han permitido el crecimiento del problema?

Tomamos nuestra decisión pública de respaldar a los periodistas Amelia Deschamps, Cavada, Huchi Lora y Juan Bolívar Díaz, en el derecho que les asiste a defender y mantener sus ideas y posturas frente a un hecho o situación que consideran correctas y justas.

Que usted crea lo contrario, ese también es su derecho. Derecho que nosotros respaldamos por igual.

Ser nacionalista sin comillas es amar y defender la patria. Es, protestar enérgicamente contra quienes la han mancillado, permitiendo el crecimiento de unos pocos, en desmedro de una cantidad de dominicanos NO de haitianos, que todavía malviven en la indigencia.

Amar y defender la Patria, es abogar públicamente por el fortalecimiento de nuestras instituciones para que todo aquel que ocupe un cargo en las mismas, tenga conciencia clara, firme responsabilidad de realizar sus funciones con honestidad y responsabilidad, en beneficio de la misma Patria.

Amar la Patria, es decirle abiertamente al gobierno y a las autoridades civiles y militares, ¡Basta ya de tanta corrupción e impunidad!

Cuando se fomenta y auspicia sutilmente la corrupción con el no castigo y burla a las leyes establecidas, ¿Se ama la Patria?

El traidor a la Patria se conoce. Sus hechos lo delatan, por más que trate de fingir.

La purulencia de su alma putrefacta quedará al descubierto, como el hedor de una herida no tratada, por más vendaje que la cubra.