Los pueblos se desarrollan en la medida en que sus gentes,  son lo suficientemente capaces de ponerse de acuerdo para lograr la  solución a los problemas que les son comunes y que como sociedad les afectan.

 

Ahora bien, estamos hablando de ¨desarrollo¨. Los pueblos indefectiblemente se desarrollan en la medida de que sus ciudadanos se desarrollan. De ahí el enfoque que nos proponemos plantear: cómo podemos desarrollarnos?

 

A qué cosa llamamos desarrollo?  Normalmente cuando hablamos de desarrollo pensamos en: carreteras, puentes, industrias, aeropuertos, etc. Y nos olvidamos del factor humano. Para qué modernas avenidas si los ciudadanos tiran la basura en sus aceras y contenes? Para qué un moderno y hermoso edificio (como el de la Suprema Corte de Justicia), si en pocos años refleja un deterioro mayúsculo? En ambos casos, estamos ante una realidad que no podemos obviar: no tenemos la cultura (capacidad) de crecer de tal manera que haya en nosotros (los ciudadanos) una conciencia de que tirar la basura a la calle es perjudicial para todos. Y por otra parte, la necesidad de crecer de tal manera que haya en quienes administran la cosa pública;  una cultura (conciencia) que los capacite para hacer las provisiones de lugar; de modo que tengamos los recursos para mantenimiento de pintura, plomería, etc.

 

Al margen de la indiscutible necesidad que tenemos de educarnos, es notorio que estamos obligados a cambiar la ¨incultura¨ que por tantos años hemos cocinado en los hogares dominicanos por generaciones:

  1. La incultura de no respetar la señal de luz roja en los semáforos.
  2. La incultura de estacionarnos donde se nos pegue la gana.
  3. La incultura de robarnos la energía eléctrica.
  4. La incultura de tirar la basura a la calle.
  5. La incultura de irrespetar al vecino con música estridente.
  6. La incultura de no ser puntual en nuestros compromisos.
  7. La incultura de querer engañarnos unos con otros cobrando demás por los servicios de algún trabajo prestado.
  8. La incultura de de negarnos a recibir educación.
  9. La incultura de no estar capacitados para dialogar en la solución de los problemas.
  10. La incultura de cerrarnos al cambio.