Los pueblos se desarrollan en la medida en que sus gentes, son lo suficientemente capaces de ponerse de acuerdo para lograr la solución a los problemas que les son comunes y que como sociedad les afectan.
Ahora bien, estamos hablando de ¨desarrollo¨. Los pueblos indefectiblemente se desarrollan en la medida de que sus ciudadanos se desarrollan. De ahí el enfoque que nos proponemos plantear: cómo podemos desarrollarnos?
A qué cosa llamamos desarrollo? Normalmente cuando hablamos de desarrollo pensamos en: carreteras, puentes, industrias, aeropuertos, etc. Y nos olvidamos del factor humano. Para qué modernas avenidas si los ciudadanos tiran la basura en sus aceras y contenes? Para qué un moderno y hermoso edificio (como el de la Suprema Corte de Justicia), si en pocos años refleja un deterioro mayúsculo? En ambos casos, estamos ante una realidad que no podemos obviar: no tenemos la cultura (capacidad) de crecer de tal manera que haya en nosotros (los ciudadanos) una conciencia de que tirar la basura a la calle es perjudicial para todos. Y por otra parte, la necesidad de crecer de tal manera que haya en quienes administran la cosa pública; una cultura (conciencia) que los capacite para hacer las provisiones de lugar; de modo que tengamos los recursos para mantenimiento de pintura, plomería, etc.
Al margen de la indiscutible necesidad que tenemos de educarnos, es notorio que estamos obligados a cambiar la ¨incultura¨ que por tantos años hemos cocinado en los hogares dominicanos por generaciones:
- La incultura de no respetar la señal de luz roja en los semáforos.
- La incultura de estacionarnos donde se nos pegue la gana.
- La incultura de robarnos la energía eléctrica.
- La incultura de tirar la basura a la calle.
- La incultura de irrespetar al vecino con música estridente.
- La incultura de no ser puntual en nuestros compromisos.
- La incultura de querer engañarnos unos con otros cobrando demás por los servicios de algún trabajo prestado.
- La incultura de de negarnos a recibir educación.
- La incultura de no estar capacitados para dialogar en la solución de los problemas.
- La incultura de cerrarnos al cambio.