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Autodidactas en las letras dominicanas (1 de 2)

Ultima Actualización: sábado, 14 de agosto de 2021. Por: juan ventura

Son mucho los dominicanos que, sin haber obtenido un título universitario, hoy en día tienen un lugar reservado en las letras dominicanas.

Tenemos a autodidactas que se han destacado en las letras dominicanas, sin haber pisado nunca por nuestras universidades y, otros, que asistieron, pero que no llegaron a obtener títulos algunos.

Son mucho los dominicanos que, sin haber obtenido un título universitario, hoy en día tienen un lugar reservado en las letras dominicanas.

El Premio Nobel de Literatura el escritor portugués José Saramago sostuvo: “Yo creo que, a lo largo de la historia de la literatura, de todos los países y de todos los tiempos, son mucho más los escritores que no han ido a la universidad, que los que fueron a la universidad. No es una condición. Claro, la universidad te da información y conocimientos que en la vida te van a ser útiles, pero la universidad no fabrica escritores. Hay Facultad de Ingeniería, de Economía, pero no hay una Facultad que forme escritores. No la hay, y no la habrá nunca. Uno tiene sus propios talentos, naturales o los adquiere y de ahí se sale o no se sale como poeta, novelista o ensayista. La universidad es necesaria en todo el mundo, pero podemos vivir sin ella”. (Eugenio García Cuevas. La palabra sin territorio (hablar en la posguerra fría). Colombia. Panamericana Formas e Impresos, S. A.,  2004, páginas 251—52), editado por Alfaguara.

Estos han descollado en el periodismo, el magisterio, la publicidad, la literatura, la banca, la política, etc.

Cada uno de éstos ha tenido el hábito de la lectura y lo han hecho bajo disciplina.

Se comienza leyendo—dice Rufino Martínez—a todo el mundo, sin saber uno distinguir la calidad de lo leído, pero corrido el tiempo y ya madurado el juicio y formada algo así como conciencia crítica, se acaba por no leer a todo el mundo”.

Los mismos han mantenido un ritmo de lecturas constantes y permanentes. Se han desenvuelto en un entorno de tertulias literarias y de contactos permanentes con los profesionales e intelectuales de más fustes del país.

El historiador, biógrafo, ensayista, profesor e intelectual puertoplateño Rufino Martínez nos ha narrado su experiencia de la manera siguiente: “La necesidad de las lecturas origina las bibliotecas; pero éstas, con respectos a cada individuo, se deben formar progresivamente, conforme se va ampliando el horizonte mental creado por la lectura misma. La lectura de un libro sugiere o puede sugerir la adquisición de otros, en razón del interés sobre determinado tema, o la curiosidad contagiosa originada por los variados aspectos de una cuestión”