En términos generales, la filosofía, es la disciplina que centra su atención en todo lo concerniente a la búsqueda de la sabiduría, la certeza y la veracidad de todo lo que es el estado vital del ser humano. Es partir de lo particular de dicho ser para llegar a lo general, y viceversa, con el objetivo de desarrollar y buscar las respuestas a las incógnitas y los misterios más simples y más recónditos y complejos de la persona misma. Es la que facilita a todo humano organizar y sistematizar los conocimientos tanto mental como físicamente. Es una disciplina que parte de la principal y más importante facultad humana para resaltar su valía y sus aportes al estado inacabado de la humanidad, por ello hace diferenciar lo especulativo de lo pragmático, lo simple de lo complejo, lo auténtico de lo inauténtico, la importante de lo esencial, etc.
Filosofía es hacerle reconocer a la persona que es poseedor de cualidades y habilidades que ningún otro ser las posee, pero no sólo eso, también le muestra la manera de cómo saber utilizar de la mejor forma dichas cualidades y habilidades; ello lo hace mediante ciertas ramas de esta disciplina, tales como la ética, la gnoseología o epistemología, teodicea, metafísica, antropología, lógica, entre otras. Es la que hace que la persona profundice sobre sí misma antes que otra cosa, de ahí que el ser humano se pueda hacer más consciente de lo que fue, de lo que es y de lo que puede llegar hacer (su pasado, presente y futuro); en otras palabras, es un comprender su pasado para vivir adecuadamente su presente y poder proyectarse en su futuro. Todo esto se hace mediante la filosofía, cuyo acto de su ejercicio se le denomina filosofar, y el sujeto no es más que un filósofo; y se auxilia originariamente de la admiración.
Aparte de estas grandes utilidades de la filosofía, cabe señalar que quien se dedica a la filosofía se acerca de manera significativa a la iluminación y conocimiento de la realidad, de ahí que quien es verdadero filósofo, es decir, quien verdaderamente pone en ejecución la filosofía llega a conocer más claramente la realidad, posee sus propios planteamientos sin condicionamientos opresores fuera de sí y se hace cada vez más libre de los impedimentos que no le permiten trascender más allá de sus espejuelos.
La filosofía ayuda a la persona a darse cuenta de que el mundo circundante es más profundo, extenso, misterioso, bello y diverso de lo que se presenta a simple vista y de lo que se le aparece al entendimiento en su cotidianeidad. Le hace saber que aunque se tengan ciertas verdades sobre la existencia, sobre sí mismo y el mundo, siempre se podrá incursionar y profundizar más de lo que ya se ha realizado, de ahí que el saber cerrado y la filosofía se repelen; porque filosofar, también, es estar en constante e inacabada búsqueda. Sin embargo, no por esto se quiere decir que el saber humano no posea sus límites, porque sí lo tiene.
En definitiva, filosofar significa, en cierto modo, apartarse del mundo laboral y de lo que le impide y le limita el espacio para reflexionar sobre las principales problemáticas y progresos humanos. Es aprender a ser libre (pensar por propia cuenta), pero con responsabilidad. Además, el filosofar posee por meta adquirir, en la mayor medida posible, conocimientos acerca del sentido de nuestra existencia y la de los demás (nuestro mundo). Es decir, se basa en creer y mostrar que la auténtica riqueza del ser humano no está sólo en saciar sus necesidades cotidianas, sino también en saber observar aquello que existe, que le interpela y que, ante todo, le rodea. Y saber hacer uso de sus posibilidades como de sus concreciones.
Sin filosofía careceríamos de las herramientas necesarias (y hasta cierto nivel imprescindibles) para conocer parte del misterio que encierra nuestra existencia misma junto a los que nos rodea. Por eso, no tengas miedo a filosofar porque de ser así le estas negando a tu estado natural comprender y conocer más sobre ti mismo, le estas negando a tu ser mismo la capacidad y el deseo de pensar más allá de lo que se te ofrece a simple vista, estas negándote hacer valer la maravillosa facultad que sólo la especie como tú posee, el raciocinio; en definitiva, te estas negando a ti mismo. Por eso, SAPERE AUDE (Atrévete a pensar: hazte mayor de edad).