Hola querido lector, a partir de hoy estaré compartiendo contigo algunos artículos con el objetivo de que pueda ayudarte a la reflexión de ciertos temas o aspectos; teniendo en cuenta que no quiero herir sentimientos doctrinales, partidistas ni culturales ya que no es el horizonte al cual deseo llegar, sino que deseo establecer unos vínculos de amistad entre tú como lector y yo como columnista. Con el siguiente artículo inicio una serie reflexiones en cuanto a la correcta lectura se refiere, porque creo que es algo que debemos tener muy claro si pretendemos crecer como personas, y ello a propósito del 4% de la educación que se exige.
¿DE QUÉ ME SIRVE LEER, LEER… Y LEER? ¿VALE LA PENA LEER?
Son interrogantes propicias de hacer mención hoy día, ya que son propias de aquellas personas que tal vez leen y no entienden lo leído, o de aquellas que leen pero que olvidan rápidamente, o de aquellas que leen sólo por repetir palabras de otros, o de aquellas que lo hacen sólo por un mandato u obligación, o de aquellas que lo hacen para ocupar el tiempo; o también podría ser de aquellas que leen, entienden, viven y transmiten lo leído y que quieren además responder a tantos ignorantes en las que se podría caer con el desconocimiento del valor de la buena y correcta lectura. Y tú, ¿con cuál te identificas?
La lectura es una importante herramienta de esfuerzo intelectual, ya que promueve el perfeccionamiento de las habilidades cognitivas fundamentales, tales como: observar, comparar, argumentar, definir, caracterizar, entre otras. Ella no sólo proporciona informaciones instructivas sino que forma, es decir, educa; creando así hábitos de reflexión, análisis, esfuerzo, concentración, y además recrea, hace gozar, entretiene y distrae.
Tener una fluida comprensión lectora, poseer hábito lector, hoy día, es algo más que tener un pasatiempo digno de elogio, es garantizar el futuro de las generaciones que en este momento están formándose en las aulas y que nos observan como parámetro. Veamos, a continuación, algunas de las razones por las cuales debemos optar por un proyecto de lectura serio y creativo.
Una persona con hábito de lectura posee autonomía cognitiva, es decir, está preparada para aprender por sí mismo durante toda la vida, ya que ella estimula, y a la misma vez, satisface la curiosidad intelectual y científica de la persona. Sus beneficios son tan significativos que nos permiten incursionar y aprender para de esta forma cultivar la sabiduría y vencer la ignorancia. La lectura ayuda al desarrollo y perfeccionamiento del lenguaje, mejora la expresión oral y escrita y hace el lenguaje más fluido; aumenta el vocabulario o léxico y mejora la redacción y la ortografía, ¿qué más se puede pedir?
Por otra parte, ella también mejora las relaciones humanas (aunque a primera impresión esto resulte extraño) ya que enriquece los contactos personales y facilita el desarrollo de las habilidades sociales; y con ello, mejora la comunicación y la comprensión de otras mentalidades al explorar las diferentes concepciones y pensamientos existentes en nuestro alrededor. Pero también, el correcto hábito lector da facilidad para exponer el propio pensamiento y posibilita la capacidad de pensar.
No hay especialidad profesional en la que no se requiera de una práctica lectora que actualice constantemente los conocimientos poseídos, de ahí que el profesional pueda hacerse más competentes día a día. A esto se le denomina documentarse, que a su vez, aumenta nuestro bagaje cultural; es decir, proporciona informaciones y conocimientos de diferentes aspectos de la cultura humana. Por consiguiente, amplía los horizontes del individuo permitiéndole ponerse en contacto con lugares, gentes, experiencias y costumbres lejanas a él en tiempo y espacio. Por ejemplo, podemos leer informaciones de los países asiáticos, de Estados Unidos o Europa sin necesidad de que tengamos que estar toda una vida allá.
Por consiguiente, la lectura desarrolla la creatividad, pues al ampliar nuestro horizonte lexicológico y cultural nos brinda el desarrollo de los principales indicadores de creatividad como son: la fluidez, la flexibilidad, la originalidad y la sensibilidad.
De tal manera, que en esta época de cambios vertiginosos en la cual los conocimientos envejecen con rapidez, es fundamental tener un hábito lector que nos garantice tener conocimientos frescos y actualizados, pues ellos nos vuelven laboral y académicamente más eficientes y competentes en cuanto a intelectualidad se refiere.
En definitiva, la lectura nos vuelve más tolerantes, menos prejuiciosos, más libres, más resistentes al cambio, más universales y más orgullosos de lo nuestro. Es una afinidad que dura toda la vida y que puede practicarse en cualquier tiempo, lugar y circunstancia. Ella nos libra de muchos males de nuestro tiempo, tales como: la soledad, la depresión, el consumismo y la ignorancia. Por tal razón, no perdamos la oportunidad de ser personas entusiastas, confiables y seguros de si mismos; sino que desarrollemos esas aptitudes innatas al hombre por el deseo de conocer, ya que como decía el filosofo español Ortega y Gasset citando a Aristóteles: “El hombre por naturaleza tiene el deseo de conocer, pero no un conocer simple, sino más bien aquel que va en busca del ser y no sólo del simple mirar”.
Entonces, ¿Tú, qué dices? ¿Vale la pena leer?
ABRAZOS PARA TI!!!