Santo Domingo. – El psiquiatra, psicoterapeuta y expresidente de la Sociedad Dominicana de Psiquiatría, doctor Vicente Vargas, advirtió que, aunque existen casas de acogida y protección para las mujeres, la prioridad para prevenir los feminicidios debe ser aislar y tratar a los agresores.

Entrevistado por el periodista Federico Méndez en el programa Esferas de Poder, que se transmite los domingos de 8:00 a 9:00 de la mañana por RNN Canal 27, manifestó que las medidas implementadas hasta el momento no han sido suficientes para prevenir las muertes de mujeres a manos de sus parejas o exparejas.

Observó que, en la actualidad, la mujer es trasladada a una casa de acogida establecida por el Ministerio de la Mujer para protegerla, pero considera que quien realmente debe recibir atención especializada y ser aislado es el agresor.

“Ese agresor es el que debería ser intervenido y sometido a tratamiento. Existen buenos tratamientos e intervenciones para el hombre que presenta pensamientos de abuso y de apropiación sobre la mujer”, subrayó.

El psicoterapeuta afirmó que es necesario analizar lo que ocurre antes de que se produzca un feminicidio y preguntarse por qué las instituciones no logran intervenir a tiempo.

“Hay una serie de hechos, señales y comportamientos que nos indican que algo grave puede ocurrir: un hombre agresivo, un hombre hostil, una mujer con miedo, una mujer que presenta una denuncia, entre otros”, enfatizó.

Vargas planteó que el Estado debe fortalecer las estructuras de salud y justicia para proteger a las mujeres, no solo cuando presentan una querella, sino mediante un sistema preventivo presente en los centros de atención primaria, con trabajadores sociales que visiten las comunidades y detecten situaciones de violencia.

Asimismo, recomendó promover la figura de los vecinos solidarios, quienes, al presenciar situaciones de maltrato contra mujeres o niños, puedan denunciar oportunamente los hechos para facilitar una intervención temprana de las autoridades.

“Pienso que se han hecho esfuerzos, pero no han sido exitosos, porque estos hechos continúan ocurriendo”, sostuvo.

El especialista explicó que el agresor suele aislar progresivamente a la víctima hasta hacerle sentir que depende únicamente de él y, cuando la percibe indefensa, manifiesta su conducta violenta.

“En este país vemos, con mucha pena, casos en los que un individuo decide tomar en sus manos la vida de una mujer y, en ocasiones, también la de sus familiares e incluso la de sus propios hijos”, agregó.

El especialista en salud mental consideró que estos hechos generan un profundo dolor, horror y grandes sufrimientos para las familias y la sociedad.

Analiza efectos de los terremotos ocurridos en Venezuela

El doctor Vicente Vargas afirmó que las catástrofes provocadas por el doble terremoto ocurrido en Venezuela, que ha dejado cientos de fallecidos y heridos, pueden generar secuelas de estrés postraumático en la población afectada.

Explicó que, además del estrés agudo que experimentan las personas durante el momento de la tragedia, caracterizado por el dolor, el miedo y la desesperación, posteriormente pueden desarrollarse trastornos físicos y emocionales derivados del trauma.

“Todo eso forma parte del estrés postraumático. Muchas de esas personas necesitarán la ayuda de un psiquiatra, ya que algunas no solo requerirán psicoterapia, sino también tratamiento farmacológico”, explicó.

Vargas señaló que estas situaciones pueden provocar hipertensión arterial y agravar trastornos psiquiátricos preexistentes en personas vulnerables.

“El estrés agudo corresponde al primer mes después del evento. Cuando los síntomas persisten luego de los 30 días, hablamos de estrés postraumático. Muchas personas se sorprenden porque piensan que el hecho ya pasó, pero las secuelas aparecen semanas o meses después”, indicó.

Añadió que, tras el evento traumático, pueden manifestarse síntomas físicos, mentales, emocionales y conductuales, como hipertensión, dolor precordial, tensión muscular, miedo, inseguridad y la sensación constante de que la tragedia puede repetirse.

Asimismo, explicó que también pueden presentarse dificultades de concentración, alucinaciones en algunos casos, disminución del rendimiento laboral, ausentismo, irritabilidad y conductas agresivas.

“Estos efectos pueden prolongarse durante mucho tiempo. Si una persona pierde seres queridos en un evento de esta magnitud, no podemos esperar que en tres o cuatro meses, o incluso en un año, haya superado completamente el duelo. Ese proceso puede durar varios años”, expresó.

Finalmente, sostuvo que la recuperación dependerá de la vulnerabilidad emocional de cada persona, del vínculo que mantenía con los seres queridos fallecidos y de los recursos psicológicos con los que cuente para afrontar la pérdida.