El próximo martes 8 de septiembre de 2026, a las 10:00 a. m., República Dominicana se va a paralizar por un simulacro de terremoto.
Lo primero es que felicitamos al Estado dominicano, en especial a los tomadores de decisiones ante la ONU, por el interés que ponen en cumplir cada una de las metas adoptadas el 25 de septiembre de 2015 en el marco de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (2015-2030), como, por ejemplo, la Meta 11.5.
¿Qué nos dice la Meta 11.5?
“Del 2015 al 2030 hay que reducir significativamente el número de muertes y de personas afectadas causadas por desastres naturales, haciendo especial hincapié en la protección de los pobres y las personas en situaciones de vulnerabilidad”.
Para poner en contexto al lector erudito o profano, también hay que resaltar que República Dominicana es parte del acuerdo que se adoptó en Japón el 18 de marzo de 2015, titulado “Marco de Sendai para la Reducción del Riesgo de Desastres 2015-2030”, como, por ejemplo, la Meta G.
¿Qué dice la Meta G?
“Incrementar considerablemente la disponibilidad de los sistemas de alerta temprana sobre amenazas múltiples y de la información y las evaluaciones sobre el riesgo de desastres transmitidas a las personas, y el acceso a ellos, del 2015 al 2030”.
¿Por qué para este simulacro de terremoto en 2026 la alerta será solamente por los celulares?
La respuesta es sencilla: porque el 18 de marzo de 2015, bajo la Meta G del Marco de Sendai, se estableció el compromiso de contar con sistemas de alerta temprana eficaces y accesibles. Y hoy, el teléfono celular es la herramienta tecnológica elegida por el Estado dominicano para cumplir y demostrar el avance en esos compromisos.
Hoy en día, la vía masiva que tiene el Estado dominicano para demostrar al mundo que su población recibió una alerta en tiempo real es el teléfono celular. Cuando la alerta llegue a los dispositivos el 8 de septiembre de 2026, a las 10:00 a. m., mediante el sistema de mensajes masivos (Cell Broadcast), quedará un registro digital. El celular se convierte, literalmente, en el “Auditor Digital” ante la ONU, como una herramienta que permitirá evaluar si nuestro país está cumpliendo con los compromisos asumidos en 2015.
Finalmente, exhortamos a toda la población a participar activamente en este simulacro de terremoto, de modo que la propia ONU pueda comprobar si el diseño establecido en 2015 para salvar vidas cumple con los protocolos y criterios científicos, y si el celular puede convertirse en un testigo digital de la efectividad de este sistema innovador.
El autor es miembro de la Fundación Aprendizaje y Desarrollo (FUNADEJOTA).