SAN JUAN.- Tras 56 años de circulación ininterrumpida, este domingo se realizó la última edición impresa del periódico El Nuevo Día, que era el diario de mayor circulación en Puerto Rico, según informó el grupo mediático boricua GFR Media.

“El papel termina. El periodismo continúa. El Nuevo Día entra en su próxima etapa al despedirse de una edición impresa que marcó la historia de Puerto Rico. Ahora el diario se lanza de lleno en el mundo digital”, se leyó en la última portada impresa del diario.

Fueron 20,411 las ediciones impresas de El Nuevo Día desde su primera publicación, el 20 de mayo de 1970, cuando Antonio Luis Ferré le compró el periódico El Día, que operaba desde Ponce, a su padre, el exgobernador Luis A. Ferré, quien lo había adquirido en 1945, pero prefirió no conservarlo tras ganar las elecciones de 1968.

Se destaca que Antonio Luis Ferré mudó la cabecera a San Juan, estableció su primera sede en Puerta de Tierra y, el 20 de mayo de 1970, publicó la edición Año I, Vol. 1. En 1979, El Nuevo Día alcanzó una circulación de 149,000 ejemplares, incorporó nuevas secciones, inauguró su celebrada edición dominical y superó en facturación publicitaria a los demás periódicos.

A mediados de la década de 1980, el cierre de El Mundo, periódico que había circulado desde 1919, contribuyó a que El Nuevo Día se consolidara como el diario de mayor circulación en Puerto Rico. Durante la década de 1990 llegó a registrar cerca de 200,000 ejemplares en su edición dominical y fue también el primer medio de la isla en contar con una página web.

La dirección del periódico estuvo durante su primera década y media a cargo de Carlos Castañeda, un experimentado periodista cubano que revolucionó el mundo del periodismo en Puerto Rico al introducir conceptos y prácticas que no eran habituales en la isla, como fotografías de gran tamaño, publicaciones con formato de revista y mayor atención a temas deportivos y de entretenimiento.

De igual manera, el 24 de septiembre fue la última edición impresa del periódico Primera Hora, ya que la decisión del grupo GFR Media de abandonar las ediciones impresas tuvo consecuencias laborales y dejó desempleados a alrededor de 350 trabajadores, en su mayoría comunicadores, quienes tenían décadas laborando en ambos diarios, que ahora funcionan únicamente de manera digital.