Cuando una especie desaparece puede alterar el equilibrio que mantiene a otras con vida.


Por ejemplo, en el Golfo California se lleva a cabo un programa de protección de la vaquita marina, especie endémica mexicana cuya población se estima en cerca de 600 ejemplares aunque de acuerdo con estudios cada año mueren entre 30 y 84.


Al proteger la zona de este cetáceo para garantizar que esté fuera de peligro y pueda reproducirse de manera libre, se crea una cadena de acciones que protege a otras animales.


Tan sólo en la región de la reserva del Alto Golfo y en el delta del Río  Colorado que lleva al mar los nutrientes que la vaquita marina necesita para sobrevivir- habitan entre 1,400 y 1,500 especies, muchas de ellas endémicas; más de mil invertebrados, 230 variedades de peces incluyendo la totoaba, considerada en peligro de extinción, cuatro especies de tortugas marinas cuyas poblaciones  se encuentran es estado crítico, cerca de cien de aves y por lo menos trece de mamíferos marinos entre ellos ballenas azules y un lobo marino exclusivo de la zona.


Al cuidar a la vaquita marina estos animales también quedan protegidos.