Esta especie fue  encontrada a unos siete kilómetros al Norte de Hato, donde hace unos días fue encontrado un primer Solenodonte, el cual fue llevado al de inmediato al zoológico Nacional, en Santos Domingo, para fines de los estudios correspondientes.

 

El Solenodonte capturado esta vez es de mayor tamaño y de sexo masculino y fue considerado por el encargado del Ministerio de Medio Ambiente en dicha provincia, Miguel Laureano, como “Padrote”, el padre principal de la colonia avistada.

 

“No tenemos el número de individuos existentes en la zona, pero imaginamos que existen decenas de esta especie en extinción, considerado un bio controlador natural por excelencia”, acotó Laureano.

 

Tras el hallazgo del segundo miembro, las autoridades en Hato Mayor ordenaron su liberación en el lugar de aparición, para no romper con su hábitat y para que siga la reproducción del roedor insectívoro en peligro de extinción.

 

El segundo Solenodonte fue atrapado en la finca de la familia Gil, de la comunidad El Peñón, de la sección El Manchado, por el agricultor David Gil, a eso de la 3:00 de la tarde de este lunes último (ayer).

 

El Solenodonte (Solenodon Paradoxus) es el más antiguo y el de mayor tamaño de todos los mamíferos insectívoros antillanos y el único representante sobreviviente en la región.

 

El último en ser capturado es de buen volumen, siendo su cuerpo menudo y alargado, con unos 30 centímetros, color castaño a rojizo y con pequeña manchas cuadradas de pelos blanquecinos en la nuca.

 

El hocico es largo con el extremo descubierto y cartilaginoso, lo que utiliza para conseguir sus alimentos.

Sus patas, al igual que la cola, están desnudas.

 

La zona donde fue avistado y capturado es  montañosa de mediana elevación con muchas madrigueras, cuevas, y huecos en troncos de árboles.

 

Este roedor tiene hábitos nocturnos; caminan haciendo zigzag y son muy torpes al caminar.

 

ALIMENTACIÓN

 

Se alimentan de insectos, moluscos, reptiles y algunas frutas.

 

Tienen garras que usan para conseguir larvas en los troncos de árboles podridos.

 

También pueden comer cangrejos, anfibios (ranas) y aves terrestres.

 

Su reproducción es lenta y nace una cría cada diez (10) meses, un mes más que las mujeres.

 

Científicos e investigadores de la especie en extinción han establecido que en la actualidad, solamente existen dos especies de solenodonte: el solenodonte de la Hispaniola (Solenodon Paradoxus), y el solenodonte de Cuba (Solenodon Cubanus).

 

Ambas especies se encuentran en peligro de extinción.

 

ENEMIGOS

 

Los hurones, los cuales abundan en Hato Mayor y toda la región Este de la República Dominicana, se comen las crías.

 

Los humanos, que queman los bosques para hacer conucos que luego abandonan, también destruyen su hábitat.

 

Además, este indefenso animal es cazado para comer, tras confundirlo con la Jutía, otro roedor que abunda en los campos de Hato Mayor.

 

Los gatos silvestres, que atacan de noche cuando el Solenodonte sale a comer.

 

Para su protección es necesario que se respete la veda que los protege, enseñar a otros lo que sabe sobre el Solenodonte, informar cualquier observación, muerte o captura a las autoridades de las diferentes comunidades del país.

 

BIOCONTROLADOR

 

El Solenodonte es biocontrolador por excelencia y lejos de hacer daño a los cultivos, sirve para atacar las plagas que se arriman a las plantaciones de rubros agrícolas.

 

El entomólogo dominicano, Odelis Jiménez, además experto en el área científica y tratamiento de plagas e insectos, dijo que el Solenodonte puede ser utilizado en las plantaciones de cítrico, cacao, café, yuca, plátano y otro cultivo, para protegerlas de las plagas.

 

Recordó que es un roedor insectívoro, que tiene como manjar especial para su alimentación insectos y reptiles.

 

(Colaboración del periodista Manuel A. Vega: www.atacandodgital.blogspot.com)