PUERTO PLATA.- Al encontrarnos a solo días del feriado de la Semana Santa, la falta de señales de tránsito en la carretera Puerto Plata-Navarrete, constituye un serio peligro para el desplazamiento de miles de vehículos repletos de vacacionistas que acuden a este destino en la fecha indicada.
No es un secreto para nadie, que la falta de señales de tránsito en la autopista que comunica a Santiago con Navarrete y la que va de ese municipio a la ciudad de Puerto Plata, pone en peligro la circulación vehicular lo cual se agravaría durante la Semana Santa, cuando el número de personas que se desplazan por esta vía se incrementa.
En los últimos años en el tramo Santiago-Navarrete, por donde circula una gran cantidad de vehículos que se dirigen tanto a Puerto Plata como a la Línea Noroeste, presenta un progresivo deterioro del pavimento, desaparición de barandillas y de señalización.
Mientras que el deterioro del pavimento en la carretera que comunica desde el cruce de Navarrete hasta Puerto Plata según los conductores en un verdadero infierno por los infinitos hoyos además de la falta de iluminación en horas nocturnas.
Dicha carretera que ha sido prometida en más de 15 oportunidades por todos los gobernantes, es muy circulada tanto de día como de noche por vehículos de todas las categorías y donde a cada momento se producen accidentes de tránsito cuando los conductores tratan de evitar caer en los hoyos, grietas y baches existentes en el pavimento.
Ante esta problemática, se destaca que desde hace dos meses el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC), dispuso de forma inexplicable la re-pavimentación de esa carretera aplicándole una carpeta de asfalto a la superficie que ha amortiguado un poquito su deplorable estado que ya no soporta más reparaciones.
Los chóferes del transporte de pasajeros como son los autobuses de Javilla Tours y los carros públicos afirman que la falta de señalización sobre todo en horas de la noche constituye un gran peligro en esa carretera, porque los conductores fácilmente pueden perder el control y salirse de su carril, al quedar encandilados cuando otro vehículo viene en vía contraria y con las luces altas.