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El efecto PIGMALION

Ultima Actualización: lunes, 20 de agosto de 2018. Por: Edilberto Zapete

A menudo tratamos a las personas como nos tratan a nosotros, o no solemos reconocer los valores de los demás; pero somos expertos en esperar recompensas del prójimo.

En psicología y pedagogía este es un relato que tiene relación con la influencia que puede tener una persona sobre otra, en términos de rendimiento, de comportamiento, de conocimiento educativo, entre otros. El autor de este suceso se debe al griego Pigmalión, un escultor que estaba obsesionado con una estatua que había cincelado, y que al final cobró vida.

 

A menudo tratamos a las personas como nos tratan a nosotros, o no solemos reconocer los valores de los demás; pero somos expertos en esperar recompensas del prójimo, siempre estamos en búsqueda de aprobación, de ser tratados como queremos ser tratados, de ser reconocidos, y lo cierto es, que solo se recibe aquello que se da. Se cosecha lo que se siembra, y cada uno de nosotros es responsable del trato que recibimos de los demás.

 

La vida se rige por principios universales, leyes que se activan con nuestras costumbres, con nuestro modo de pensar, por como vemos nuestro propósito de existencia, toda esa energía se refleja en nosotros de la manera en la que la gestionamos regresa para causar el efecto indicado, en base a nuestras vibras y emociones.

 

De la misma manera que la estatua cobro vida y se transformó en lo que el Griego Pigmalión siempre anheló, esto no se dio por casualidad. Cuando llegaron las fiestas dedicadas a Venus, este rogó a la Diosa que le proporcionara una mujer semejante a su estatua, pero la Diosa sabía perfectamente que Pigmalión no quería una mujer similar, este hablaba de misma estatua, entonces le dio vida a su estatua, aunque era difícil de creer, la profecía se auto-cumplió.

 

Amado lector, hay una gran diferencia entre las realidad que usted y yo vivimos y la realidad que queremos vivir, si bien es cierto que no podemos evitar la realidad en la que nos encontramos, no es menos cierto que podemos provocar la realidad en la que queremos vivir. Trate a los demás como usted quiere que sean y de seguro esas personas alcanzarán los resultados que usted espera de ellos, vea lo mejor de los demás, crea en el potencial de las personas aun cuando las circunstancias actuales parezca un desastre.

 

Los seres humanos estamos programados por lo menos un 65 por ciento de nosotros para reaccionar ante eventos, si usted decreta que su vecino será mejor persona, que su pareja cocinará más rico, que usted será más puntual, en lugar de estar renegando y poniendo el dedo acusador ante los demás, recordándoles lo que no le gusta de ellos, esa energía puede usarse para generar un cambio y hacer que su estatua cobre vida, que su realidad sea la soñada. Provoque ese cambio, no espere de los demás lo que ellos no tienen, haga que los demás encuentren la virtud que usted sabe que ellos pueden desarrollar, y use esa estrategia para usted también si fuese el caso.

 

Aunque en muchos ámbitos se ha considerado el efecto Pigmalión como puro sentido común, se ha demostrado que en tanto en el área de la psicología como en medicina, la práctica de este principio ha logrado alcanzar grandes logros en cambios importantes de la conducta humana. Está claro que el optimismo y la confianza tanto en nosotros como en nuestro prójimo es lo que conducirá a alcanzar los resultados deseados en aquello que nos planteemos. Termino con esta frase de la Escritora Hellen Keller, “El optimismo es la fe que conduce al éxito. Nada puede hacerse sin esperanza y confianza”

 

 


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