Puerto Plata requiere liderazgo, no silencio.

Ultima Actualización: viernes, 09 de enero de 2026. Por: Juan Yamil Musa

Puerto Plata vive un momento decisivo. No es una exageración ni un recurso retórico. Basta con observar el ritmo de los cambios económicos, turísticos y sociales que se están produciendo para comprender que la provincia se encuentra ante una oportunidad histórica que, si no es bien conducida, puede diluirse con la misma rapidez con la que ha surgido.


Durante años hemos hablado de potencial, de ubicación estratégica, de belleza natural y de talento humano. Y todo eso es cierto. Sin embargo, el desarrollo no ocurre por inercia ni por acumulación de ventajas comparativas. Ocurre cuando existen liderazgos capaces de interpretar el momento, articular voluntades y asumir responsabilidades más allá del beneficio inmediato o del aplauso coyuntural asumen una posición conjunta.

Hoy Puerto Plata necesita liderazgo. No caudillismo, no protagonismos vacíos, no discursos. Liderazgo real, ético y comprometido. Liderazgo empresarial que piense en sostenibilidad y no solo en rentabilidad de corto plazo. Liderazgo social que entienda que el bienestar colectivo es condición indispensable para cualquier progreso duradero. Liderazgo profesional que aporte criterio, preparación y visión técnica a los debates públicos.

Vivimos tiempos de transformación. El turismo cambia, los modelos de negocio evolucionan, las exigencias ciudadanas aumentan y la institucionalidad se pone a prueba. Frente a ese escenario, el silencio cómodo o la neutralidad permanente no son opciones responsables. Callar cuando se necesita orientar también es una forma de decidir.

Puerto Plata cuenta con una generación preparada, con empresarios jóvenes, profesionales formados, dirigentes comunitarios con vocación genuina y personas capaces de incidir positivamente en el rumbo de la provincia. Lo que muchas veces falta no es capacidad, sino decisión. Decisión de involucrarse, de exponerse, de asumir costos y de construir consensos.

El liderazgo que hoy se requiere no necesariamente ocupa cargos públicos ni encabeza grandes organizaciones. Muchas veces surge desde espacios pequeños, desde iniciativas locales, desde la coherencia entre lo que se dice y lo que se hace. Liderar también es dar ejemplo, respetar las reglas, exigir institucionalidad y actuar con responsabilidad social.

Puerto Plata no puede seguir esperando que las soluciones vengan siempre de fuera o que otros decidan por nosotros. El desarrollo auténtico se construye desde adentro, con visión compartida y con la capacidad de sentarse a la mesa, aun en la diferencia, para definir prioridades comunes.

Este no es un llamado a la confrontación ni a la ruptura. Es una invitación a la madurez colectiva. A entender que los retos que enfrentamos superan intereses individuales y requieren una actitud más generosa, más colaborativa y más consciente del momento histórico que vivimos.

La provincia tiene todo para avanzar. Pero avanzar exige liderazgo. Exige voces claras, acciones firmes y voluntades alineadas. Puerto Plata no necesita más diagnósticos repetidos, necesita decisiones responsables.

La unidad no es una quimera que habita en nuestras mentes. Es un ejercicio de voluntad sana, real y constante lo que nos falta por hacer. Ni los fantasmas del pasado ni la incertidumbre del futuro deben frenarnos. Nos toca actuar. Ya.