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¿Vivimos en una Selva Poblada de Fieras Salvajes?

Ultima Actualización: sábado, 12 de septiembre de 2020. Por: Rafael Hernandez

Por: Rafael Hernandez

La República Dominicana ha generado un tipo de Sociedad que cada día se aleja más de los comportamientos civilizados.

 

Incestos al por mayor y detalle.

 

Violaciones y estupros son ya una práctica generalizada.

 

Chantajes sexuales, amenazando a las mujeres con asesinarlas y violarles sus hijitas si no conviven maritalmente con el chantajista.

 

Feminicidios que constituyen exterminios, porque también asesinan a sus hijos. Sí a esos mismos hijos que arrullaron, les cantaron canciones de cuna, les contaron cuentos de hadas y mimaron tiempo atrás. Y por un simple desacuerdo con la ex esposa, van un día con un arma y los asesinan a todos.

 

Ese “principio” primitivo de “mía o de nadie”, debe erradicarse del trágico machismo dominicano. Matar a la expareja que quiere rehacer su vida con alguien que la trate mejor, al parecer es la más grande ofensa al ego del macho dominicano.

El comportamiento del León, que es el jefe de la manada y cuando elige como pareja a una hembra cuyos cachorros no son de su extirpe, mata a esos cachorros para forzar a la hembra a parearse con él y continuar su linaje, no es el mejor modelo de comportamiento para un ser que se diga humano.

 

Las noticias son cada día más preocupantes.

En Constanza el súper macho envenenó a sus dos hijos, y como siempre dizque intenta

suicidarse, pero curiosamente “se salva”… y no pasan más de dos días y en San Cristóbal, el padre acuchilló a sus dos hijos.

 

Y todo esto viene por no asimilar que cada cónyuge es libre, no de su propiedad. Que una relación puede ser para toda la vida, o solo puede ser por días, meses o algunos años, porque fue producto de un engaño inicial, donde alguien se presentó como un modelo de esposo o esposa y al poco tiempo se convirtió en lo peor. Y cada pareja puede elegir la separación y eso no es un delito, sino un derecho, pues aunque haya hijos, es menos traumático para los niños la separación, que vivir en el infierno que se crea cuando una pareja no tiene ya ninguna interacción como no sea para insultarse y golpearse.

 

Estamos viviendo una etapa peligrosa, ahora tu vecino llega a cualquier hora de la noche con las bocinas del vehículo a todo volumen con la peor de las bachatas, que a él le gustan, y quiere obligar a todos los vecinos a que escuchen su desorden y a lo mejor pretende que lo aplaudan.

 

Hoy día no somos el país miserable que vivió la Era de Trujillo y años posteriores. Noooooo…! ahora las casas son más lujosas, pese a los cinturones de miseria que bordean las ciudades. Hay mucha gente con tanto dinero que en tres o cuatro vidas de derroches no lo gastarían y nadie sabe cómo es que lo han adquirido. Las calles prácticamente amanecen con dos hileras de vehículos sobre ambas aceras. En el ranchito cayéndose se encuentra usted con una jeepeta o una doble cabina.

 

 

En esos mismos cinturones de miserias, antes de pensar en la comida de la familia tempranito antes de irse a trabajar ya están jugándose en la Banca, el dinero con que debían comprar alimentos. Por la tarde ya no se llega a casa, se quedan bajando “frías” en el colmadón de la esquina. Siempre aparece dinero para los vicios que al parecer es lo único barato que hay en este país, pues la ropa, medicina y alimentos están muy caros y nunca hay dinero para comprarlos.

 

Pero reitero, hay que ir a una casita de ese cinturón de miseria, en ese sector marginal, para darnos cuenta que la casita se está cayendo o está en muy malas condiciones. Pero cuando abren la puerta es para sacar cuatro pasolas que amanecen en la sala, más la lavadora, y para colocar las bocinas del equipo de música, ya que en pocos momentos van a competir con los vecinos a cuál pone la música más rastrera y al más alto volumen. Además, te atienden unas jóvenes muy bien vestidas con ropas “de marca” y un mínimo de dos celulares en sus bolsillos. Casi siempre tienen un bebé, pero viven hacinadas con sus padres.

 

Señores de salubridad pública, hay que poner en acción el área psiquiátrica y de orientación psicológica en la población, hay que regular los telecables y obligar a los padres a regular el internet que ven sus hijos.

 

De lo contrario seguiremos reproduciendo los mismos males sociales y cada vez seremos una selva peor, porque los niveles de salvajismo van creciendo aceleradamente.