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Pedro Santana Producto de la Mercadología del Siglo XIX

Ultima Actualización: miércoles, 15 de julio de 2020. Por: Rafael Hernandez

Por: Rafael Hernandez

El maquillaje de los caudillos y líderes políticos dominicanos viene desde lejos. Santana el “cuco”, “el gran estratega militar” fue creado por Tomás Bobadilla. Ambos eran responsables de poner en vigencia el Plan Levasseur, firmado con el Cónsul general de Francia en Puerto Príncipe, porque nunca creyeron que la formación social dominicana constituyese una Nación capaz de gobernarse y sostenerse como República libre soberana e independiente, y siempre creyeron que debía ser tutelada por una potencia extranjera. No tenían fe en sí mismos y mucho menos en el pueblo. De acuerdo al plan, Francia obtendría el derecho de nombrar un gobernador general en la república cada diez años, además de usufructuar la bahía de Samaná.

La propuesta la hizo al cónsul francés monsieur Levasseur, el 15 de diciembre de 1843, al grupo de representantes de la parte española ante la Asamblea Constituyente de Puerto Príncipe, encabezado por Buenaventura Báez. La propuesta fue firmada por B. Báez, Remigio del Castillo, Manuel María Valencia, Francisco Javier Abreu, José Santiago Díaz de Peña y M.A. Rojas y otros, en Puerto Príncipe.

Juan Pablo Duarte, ideólogo de la Independencia, junto a los trinitarios creía que la parte Este contaba con los medios necesarios para lograr su liberación y defenderla y así lo demostró en cada intento de Haití de recuperar la posesión de este territorio. Por eso enfrentó a los afrancesados, quienes hábilmente asumieron el control de la Junta Central Gubernativa y desde ahí maniobraron para eliminar cualquier influencia de los trinitarios para sentirse con sus manos libres y poner en vigencia dicho Plan antinacional.

Si Santana era el gran estratega militar ¿por qué abandonó a Duvergé en Azua en marzo de 1844? ¿Por qué no le dio el apoyo solicitado para hacer cruzar la frontera a los haitianos derrotados? Según José Gabriel García, estaba en combinación con el almirante francés De Moges que cruzaba el mar Caribe con una flota francesa, y quería demostrarle a este que los dominicanos carecíamos de capacidad para defendernos de Haití, y lograr así que desembarcaran tropas francesas.

Santana había emplazado sus tropas en el Cuartel general establecido en Sabana Buey (Baní) y lo que hizo fue ordenar que Duvergé se reportara de inmediato a su cuartel, abandonando Azua para que las fuerzas haitianas la ocuparan. Todo un plan macabro.

Si por su posición antihaitiana Santana era el cuco militar, más bien parecía un monstruo con los pies de barro. ¿En cuántas batallas peleó? ¿Cuántas ganó? En 1849, Duvergé nuevamente derrotó o desarticuló al ejército haitiano comandado por Faustino Soulouque en El Número. Estos huyeron y en Las Carreras se encontraron con Santana, quien se encargó de rematar a ese ejército en retirada y obligarlo a retirarse a su país, que fue lo que le negó a Duvergé en 1844. Esa fue la cascareada Batalla de Las Carreras, que le ganó el título de Marqués de Las Carreras, cuando traicionó la patria anexándola a España.

Luego, cuando la Anexión fue combatida con lasa armas, su fama de cuco hacía huir a los soldados restauradores, por el temor, pues sabían que si eran capturados serían fusilados sin piedad, como había hecho contra los generales Duvergé y los Hnos. Puello, así como fusiló a Sánchez y a todo restaurador que cayese en sus manos. Pero este cuco quedó varado en su cuartel general de Guanuma, de donde saló para batallar en Arroyo Bermejo, con toda su fanfarria, para enfrentar a un muchachito con grado de general llamado Gregorio Luperón, a quien creyó derrotar, y dejó una avanzada al otro lado del arroyo que fue rápidamente destrozada, retirándose a su cuartel, en Guanuma, donde ese muchachito Luperón (había nacido en 1839) jamás lo dejó salir, hasta que tuvo que obedecer concentrándose en Santo Domingo, convencido de que la causa restauradora no era posible derrotarla.

Así que murió el 14 de junio de 1864, con más penas que glorias. Pero siguió siendo el símbolo del grupo antinacional que se enquistó en el poder con B. Báez, y que salvo algunos momentos ha permanecido en el poder en el país, para desgracia de todo el conglomerado nacional. Así que lograron sus restos fueran llevados al Panteón Nacional, donde escupo cada vez que entro, por el asco que me provoca. Esos antinacionales todavía siguen diciendo que fue la primera espada de la República que él nunca quiso ni apoyó ¡Cuántas ironías las de estos malditos