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Noche del recuerdo de Sábado Viejo

Ultima Actualización: lunes, 19 de octubre de 2009. Por: Luis Henriquez Canela

El sábado, Sábado Viejo se vistió de gala. Ramiro Francisco y su equipo demostraron tener un envidiable poder de convocatoria. Reunieron en el local del Tenis Club a una gran parte de la familia puertoplateña.

El evento se inició  justamente a las diez de la noche al ritmo de la legendaria orquesta Santa Cecilia.  Familias enteras ocupaban las mesas, se les veía conversar, sonreír, bailar.  El calor intenso no fue obstáculo para que la pista de baile se copara con cada pieza, muchas parejas, aun empapadas de sudor, se mantenían en la pista a esperar la siguiente. La actividad despertó el recuerdo, las añoranzas, los sueños rotos y hechos.

 

La equitativa distribución de las mesas, la diligencia de los camareros, siempre atentos, respetuosos, educados,  demostró que se trataba de una fiesta cuya organización milimétrica auguraba una noche buena. El servicio fue perfecto. Ramiro junto a su equipo, hizo el papel de un auténtico anfitrión para materializar una celebración esperada por todos y convertirla en una noche mágica, una noche marcada por el recuerdo.

 

Personalidades de todo género albergó el Tenis Club esa noche. Ramiro, siempre sonriente, solícito, diligente, esperó a la mayoría justamente a la entrada del local. Su abrazo sincero, su sonrisa de triunfo, sus dos palabras, expresaron su alegría interior, su satisfacción. La crema y nata puertoplateña se dio cita en el lugar para rememorar los años idos.    

 

La legendaria orquesta fundada por Luis Felipe Alberti Mieses, un vegano, deleitó al público desde principio a fin con sus proverbiales composiciones como; luna sobre el jaragua, sancocho prieto, to la la, ven, entre muchas otras.  

 

El hecho de que el escenario escogido para tal remembranza fuera el Tenis Club le estampó un sabor particular a la celebración, indudablemente, nadie como él (Ramiro), pudo elegir lugar más tradicionalmente decoroso para la celebración en grande de los diez años de su programa radial Sábado Viejo.

 

El Tenis Club. ¡Ah! ¡El Tenis Club! ¿Cuántas memorias albergas? ¿Cuántos corazones habrás apresurado?   ¿Cuántos labios habrás unido? ¿Qué dicen tus paredes cuando murmuran? ¿Qué cuentan? ¿Qué han visto?  Risas, lagrimas, miradas furtivas, abrazos, amores, desamores, corazones desechos, manos húmedas entrelazadas por debajo de las mesas, llanto, alegría, ilusión. ¿Qué más, dime, dime que más has visto?

 

 ¡Tu gloria será eterna! 

 

Gracias Ramiro por tu invitación.