Santo Domingo. – Con motivo de la conmemoración, el pasado martes, del Día Mundial de la Trombosis, el vicepresidente de la Sociedad Dominicana de Cirugía Vascular y Endovascular y de la Asociación Dominicana de Pie Diabético hizo un llamado al diagnóstico temprano de esta afección, que puede provocar muertes y discapacidad física.
El doctor Luis Faringthon señaló que uno de los eventos trombóticos más frecuentes es la trombosis venosa profunda (TVP), cuyos factores de riesgo incluyen las cirugías mayores, la inmovilización prolongada, las hospitalizaciones, los traumatismos, el cáncer, el embarazo y el puerperio.
También figuran entre los factores de riesgo el uso de tratamientos hormonales con estrógenos, la obesidad, los antecedentes personales o familiares de trombosis y determinadas alteraciones hereditarias o adquiridas de la coagulación.
Este tipo de trombosis ocurre cuando se forma un coágulo sanguíneo en el sistema venoso profundo, principalmente en las extremidades inferiores. El coágulo puede obstruir parcial o totalmente el flujo sanguíneo y dificultar el retorno de la sangre hacia el corazón.
El doctor Faringthon explicó que esta afección puede tener consecuencias graves si no se detecta y trata de manera adecuada y oportuna. Por ello, consideró que su impacto epidemiológico merece especial atención.
El Día Mundial de la Trombosis fue establecido en 2014 por la Sociedad Internacional de Trombosis y Hemostasia, con el objetivo de concienciar sobre el impacto de esta enfermedad.
Estadísticas
Investigaciones internacionales estiman que el tromboembolismo venoso, que comprende tanto la trombosis venosa profunda como la embolia pulmonar, una de sus complicaciones más temidas, afecta aproximadamente a una de cada mil personas adultas cada año, aunque la incidencia varía considerablemente según la edad y las características de la población.
En Europa y Estados Unidos, la incidencia anual se estima en aproximadamente uno o dos episodios por cada 1,000 personas. Sin embargo, el riesgo acumulado a lo largo de la vida se aproxima al 8 % o 9 %, es decir, entre una de cada 12 y una de cada 11 personas. La frecuencia aumenta considerablemente con la edad y es especialmente elevada entre los adultos mayores.
El médico, quien cuenta con estudios especializados en el país y en el extranjero, señaló que diversos estudios indican que, pese a las medidas preventivas, las tasas de tromboembolismo venoso se han mantenido estables o han aumentado en varios países.
Indicó que alrededor del 40 % de los episodios se clasifican como no provocados, es decir, sin un desencadenante evidente. Asimismo, muchos casos se presentan durante una hospitalización o después de esta, lo que evidencia oportunidades para mejorar las medidas de prevención.
«En el país no hay una estimación sólida que permita afirmar cuántos dominicanos sufren este tipo de trombosis», expresó Faringthon, quien ofrece consultas en el Instituto Materno Infantil y en la Clínica Unión Médica, en Santiago.
Síntomas
«Uno de los retos más importantes de la trombosis es que sus manifestaciones pueden confundirse con problemas musculares, articulares o circulatorios de menor gravedad», comentó el especialista.
Entre los síntomas más frecuentes citó el dolor repentino en la pantorrilla o el muslo, que puede volverse incapacitante en pocas horas; el aumento del volumen de una extremidad; la hinchazón o el edema; la sensación de tensión; el calor local, y los cambios en la coloración de la piel.
El especialista destacó la importancia de establecer un diagnóstico oportuno mediante una ecografía Doppler venosa.
Asimismo, recomendó evaluar sistemáticamente el riesgo de trombosis y hemorragia de los pacientes sometidos a cirugías mayores, hospitalizaciones prolongadas o períodos de inmovilización.
Otro de los retos señalados por el especialista es garantizar el acceso continuo a los anticoagulantes.
«No basta con diagnosticar una trombosis y prescribir un medicamento; debemos garantizar que el paciente pueda adquirirlo, utilizarlo correctamente y mantenerlo durante el tiempo indicado», afirmó.
Faringthon también mencionó el acceso a procedimientos especializados como uno de los desafíos que enfrenta la atención de esta enfermedad.
El doctor Luis Faringthon es profesor titular de la residencia de Cirugía Vascular y Endovascular del Hospital José María Cabral y Báez, además de investigador y conferencista internacional.