“En Puerto Plata no hay nada que ver”, es una expresión que a algunos nos ha tocado escuchar y peor aún, la hemos dicho en algún momento cuando nos ha tocado dar referencia a los atractivos de recreación familiar que hemos pensado que carece esta provincia. Se trata de una respuesta espontanea que surge por  las constantes comparaciones que se hace de este pueblo con otras ciudades del país como Santiago y Santo Domingo donde hay innumerables centros comerciales, llámense; plazas, tiendas, cines, clubes, entre otros lugares de esparcimiento y recreación familiar.


Es entendible quejarse de lo  que se carece, pero a la vez reprochable opacar lo que sí se tiene.


Puerto Plata es una provincia con una gran variedad de lugares de recreación construidos por la misma naturaleza y otros ayudados por  la mano del hombre, si no fuese así, cómo se explica la afluencia  de millones de turistas locales y extranjeros que se han desplazado de sus países y ciudades de origen para conocer la internacionalmente  famosa “Novia del Atlántico”.


¿Por qué como puertoplateños no nos proponemos  emprender  una fascinante travesía que nos permita además de conocer nuestra provincia, despertar esa pasión lo que tenemos y no valoramos?...


Empecemos organizando un itinerario oportuno para los fines de semanas que nos permita optar por mágicos tesoros naturales de nuestra Tacita de Plata.


Los sábados, son días prestos  para diversión y relajación, luego de una semana de arduos trabajos y estudios, ¿por qué no aventurarse con la familia a un grandioso día de campo?.


Existen varias compañías turísticas que ofrecen estos  servicios, no solo a los extranjeros, sino a todo aquel que se interese en conocer la flora y fauna de nuestras zonas rurales.


Una gran ventaja es que el recorrido puede realizarse a través de diversos medios de transporte tales como, motores de cuatro ruedas,  jeeps, caballos, o en los tradicionales Camiones Safari, toda una diversidad de medios de transportes para escoger.


Otra interesante opción destinada para los menos aventureros consiste en la siguiente; un picnic en la montaña Isabel de Torres, luego de ascender por el renombrado “Teleférico”, o por carretera, llegar a la cima de la loma nos brinda la mágica oportunidad de disfrutar de un escenario naturalmente  ideal para el ocio familiar donde  además de apropiarnos de un aire fresco y purificante,  el  ambiente que ofrece  esta reserva, libera todas las tensiones acumuladas por una temperatura que se caracteriza por ser muy acalorada.


A todas estas ventajas, se le suma la espectacular vista que se puede apreciar desde lo más alto de esta reserva natural, constituyendo  el escenario natural  perfecto para compartir entre amigos y  familiares.


Si usted es de lo que la distancia no es impedimento para hacer turismo interno, otra llamativa idea es la de visitar la Bahía del municipio de  Luperón y de paso recorrer la primera ciudad fundada en el Nuevo Mundo, ubicada en la referida localidad; La Isabela Histórica, un lugar que esconde valiosos secretos relativos al descubrimiento de América, la vida del almirante Cristóbal  Colón  y sus marines todo un baúl de historias contadas en cada uno de los espacios de  este,  el primer lugar de asentamiento hispánico en América. Definitivamente es también un recomendado destino.


No podemos dejar atrás, hacer una parada en Maimón para degustar los famosos pescados con el sabor que caracteriza esta localidad.


¿Qué hacer para los domingo?


El domingo es un día mundialmente conocido como el día de descanso,  pero irse  de playa no cae nada mal y las opciones que nos brinda la Costa de Ámbar hace que la escogencia sea aun mucho más interesante; Playa Dorada, Cofresí, Sosúa y Cabarete, por hacer mención de algunas de las excelentes opciones de playas con la que contamos para una fascinante  jornada de recreación. Muy oportuno es también tomar en cuenta que dichos balnearios son abarrotados de dominicanos procedentes de otras provincias, en especial de Santiago que sí le atribuyen un  alto valor y destacan la belleza de nuestros tesoros.


Recuerden sólo pretendemos recordarles que todos esos atributos forman parte de nuestro patrimonio natural y que solo estamos marcando la  ruta que conducirá a despertar o reactivar la pasión de creer en lo nuestro, valorando, apasionándonos y sintiendo esa misma emoción que refleja el turista al descubrir la exuberante belleza de la Novia del Atlántico.


Siguiendo con este recorrido inagotable, escondido tenemos los 27 charcos “La Damajagua”, un monumento natural conformado por varias piscinas que se han formado solo con la ayuda del arquitecto divino entre las montañas de la cordillera septentrional.


Esta maravilla presenta la mejor cara del turismo ecológico de la zona, constituyéndose en  es una magnifica  opción para un público, amante del verdor de los campos, de la acción y la aventura y sobre todo  de las frescas y cristalinas aguas.


Si aun no la conoce, la invitación queda hecha, anímese que no se arrepentirá y que al contrario querrá volver a visitarle.


Ya hemos trazado la ruta, emprender el camino para hacer turismo interno queda en usted. Todas las opciones planteadas con anterioridad, son bastante accesibles, por tanto, conviértase en un turista más, pero  en su propia casa, en Puerto Plata, lugar que representa un destino único en el Caribe  por su variada y paradisíaca belleza.


Ahora solo resta cuestionarle, ¿aún cree en la frase? “Aquí no hay nada que ver”.