Esta denuncia figura en un informe publicado el pasado mes por un jurado investigador.
Mientras sus casos son investigados, la iglesia tomó la decisión de retirar de su ministerio a los 21 sacerdotes sospechosos, cuyos nombres no serán divulgados hasta tanto no se conozcan los resultados finales de la investigación llevada a cabo por el jurado.
El Cardenal de la Iglesia Católica en Filadelfia, Justin Rigali, dijo que desde la difusión del informe ha surgido un ambiente de intranquilidad entre los representantes del catolicismo, pero según señaló, "lo más difícil le ha tocado a las víctimas de esos abusos sexuales y a sus familiares".
Tras dos años de investigación acerca de unas denuncias que relacionaba a los mencionados sacerdotes con los presuntos abusos sexuales en la arquidiócesis de Filadelfia en contra de varios menores de edad, el jurado encargado de realizar la pesquisa decidió acusar de violación a un ex clérigo y a un profesor de una escuela católica.
Los investigadores también se quejaron de que el prelado católico mantenía en sus ministerios a por lo menos 37 sacerdotes a sabiendas de que en contra de éstos pesaban pruebas y testimonios confiables que los involucraban, de manera directa, con varios casos de abuso sexual.
Por una actuación similar y en una decisión sin precedentes en Estados Unidos un ex directivo eclesiástico de alto rango ya fue acusado ante un gran jurado por haber ordenado el trasladado de sus respectivas parroquias, sin advertir a nadie de varios sacerdotes problemáticos y sospechosos de haber cometido abusos sexuales.
Luego de la publicación del informe, Rigali prometió atender con más responsabilidad y seriedad los señalamientos indicados en el reporte y aplicar las respectivas medidas correctivas.