José Vega, de 35 años de edad, se declaró culpable en la Corte Superior de Salem, Massachusetts, de cuatro cargos de violación agravada, cinco cargos de asalto indecente y otros tres por robos.
También admitió culpabilidad en cinco cargos de asalto indecente y por haber provocado serias lesiones a una adolescente de 14 años, que no fue identificada por las autoridades, cuando intentaba violarla.
En virtud de estos cargos el juez Juan Lu, de la Corte Superior de Salem, le ordenó cumplir 10 años adicionales de libertad condicional después de su salida de la cárcel.
Según la oficina de la fiscalía del distrito de Essex, en Salem, en el estado de Massachusetts, Vega fue identificado por varias de las víctimas como la persona que irrumpió en sus viviendas armado de un cuchillo para abusar de ellas sexualmente luego de haberlas agredido a golpes.
La abogada Melissa Woodard, asistente del Fiscal presentó las pruebas durante la audiencia del tribunal, las que habrían sido utilizadas contra el depredador dominicano en caso de que éste no se hubiese declarado culpable de los cargos que se les presentaron y por el contrario hubiese tomado la determinación de enfrentarse a un juicio.
Ella dijo que su oficina ha demostrado que entre abril de 2006 y julio de 2007, Vega irrumpió durante la noche en cinco diferentes viviendas localizadas solo a una milla de distancia de su residencia, con la intención de agredir sexualmente a sus víctimas.
Según la asistente del Fiscal, por lo menos en tres de los casos, Vega colocó un cuchillo en la garganta de sus víctimas mientras cometía el aberrante crimen.
"No hay palabra para describir al acusado que no sea un depredador", dijo Woodard refiriéndose al dominicano.
"Sus brutales y despiadadas acciones, no sólo han afectado a las víctimas, sino también a sus familias", añadió.
Una de las víctimas cuyo nombre se mantiene en reserva narró que una mañana de pascua despertó solo para descubrir que estaba siendo abusada sexualmente por Vega, quien mientras realizaba su aberrado acto le colocó un cuchillo en la garganta y la amenazó con matarla si no se quedaba tranquila.