La industria de taxis sin medallón está a punto de vivir la peor crisis de su larga historia laboral debido a la amenaza del alcalde de la ciudad, Michael Bloomberg, de aplicar la ley de no recoger pasajeros en las calles como lo hacen los choferes de taxis amarillo que trabajan en el Down Town.
El presidente de la Federación de Taxistas sin Medallón, José Viloria, apoya la medida del alcalde, aún cuando sabe que perjudica a los dueños de base y a los del volante.
Argumenta que es tiempo de que la industria de taxis se organice, a sabiendas que será difícil para un taxista adquirir el medallón, que tiene un costo de subasta hasta los setenta mil dólares por persona.
Sin embargo, sostiene que se hace inminente que todo aquel que esté interesado lo compre, tras señalar que al final es una inversión que los ayudaría para su retiro cuando la edad ya no les permita seguir al frente del volante.
Viloria advierte que si los dueños de bases y los taxistas no se ponen de acuerdo para buscar una salida al impase, iría solo a negociar con el Alcalde.
En New York la industria de taxis está compuesta por al menos ochenta mil taxistas cuya familias solo dependen de esos ingresos económicos para su sostenimiento.