Lágrimas Negras la inmortal canción de Miguel Matamoros fue grabada a finales de la década del 20, del Siglo pasado. Desde ahí, todo es historia. Cientos de intérpretes, y la escuchamos repetidas veces en diferentes versiones.
 
 Lo que usted lee ahora, fue publicado en Enero de este año. No busco culpable…sí que no repitamos los mismos errores. Aquí está el artículo.
 
 Cuando al maestro Rafael Nuñez Grassals se le entregó el Premio Anual de Periodismo, este ratificó en presencia del entonces presidente Leonel Fernández, que los principios éticos y la credibilidad en el ejercicio de una profesión son adornos para todo profesional que se respete en cualquier sociedad del mundo.
 
 Si bien es cierto, que Etica figura como materia –permítanme decir obligada- para la formación profesional en todas nuestras universidades, la puesta en práctica de la misma es difícil debido a las múltiples tentaciones y debilidades que enfrenta el profesional.
 
 De esas situaciones de debilidades y pobreza, es que se aprovechan muchos malvados sobre todo, desde el campo de la política partidista para “usar” a comunicadores y periodistas a cumplir sus fines y propósitos.
 
 Por eso es que notamos tanta defensa muchas veces de situaciones que rallan en lo ridículo en cualquier medio de comunicación justificando lo injustificable.
 
 Se crean monstruos, liderazgos superfluos, vanos, esporádicos. Liderazgos de burbujas en base a canonjías, sueldos, publicidad malsana y distorsionada. Desconociendo quizás muchos, que esos monstruos (FRANKESTEIN) creados por ellos mismos, los morderán y destruirán, dejándolos insertados en los medios como guiñapos totalmente desacreditados.
 
 Se compran conciencias, se callan voces con la pretensión de actuar en la sociedad sin frenos, sin control, de espaldas a los cánones legales, y ¡Ay de aquel que ose llevarles la contraria!
 
 Se destruyen honras y se hace mucho daño desde los medios en que servimos. Luego la patada, que de certera sube el dolor recorriendo los intrincados caminos de la médula hasta obnubilar el pensamiento, y nos volvemos comunicadores y periodistas gallaretas sin credibilidad, sin respeto y sin consideración alguna.
 
No culpemos a nadie. La culpa es nuestra, por no haber despertado a tiempo.
 
 Es verdad, que con Ética no se paga en los supermercados ni en las estaciones de combustibles, ni se paga la renta, ni se pagan los libros para los muchachos en la escuela, ni se paga un trago o un buen plato en un restaurante.
 
De esa pobreza se abusa y se explota y hay quienes saben aprovecharse de eso. Decimos se explota, porque luego vemos a quienes así han actuado, como viejas minas explotadas que por los químicos usados allí, nunca crecerá un árbol que dé frutos. Solo espinas y abrojos.