Era fresca la mañana de ese domingo primaveral, en que un grupo de viajeros del Club del Bolero, se propuso salir a la capital dominicana y visitar la XVII Feria Internacional del  Libro.
 
El punto de partida era la Plaza Independencia que a esas tempranas horas, lucía desierta aunque hermosa, con todo y la ausencia de palomas aunque algunas podían verse revolotear alrededor de la glorieta y las estatuas de Duarte y Luperón cuál vuelo de reconocimiento, para con el clarear del día “planear” y deleitar  a  visitantes nacionales y extranjeros.
 
La hora convenida para partir eran las 6. Todos reunidos antes de la misma, y salimos siete minutos después. Resaltamos la puntualidad como valor agregado en la educación personal.
 
No faltó la invocación, para agradecer al Creador por el nuevo día, y Su amparo durante el viaje.
 
Se respiraba un aire de felicidad, alegría, aceptación y compañerismo. Hombres, mujeres y niños gozamos a plenitud ese domingo inolvidable.
 
La primera poesía con el aplauso de todos,  de no sé qué autor la “tiró” doña Elena Abréu. Los más escépticos sostienen que era un “invento”. Don Luis Acevedo dirigió la entonación de varios cánticos religiosos. La alegría era desbordante.
 
Como el Acuario estaba dentro de los planes, se visitó primero ese lugar. Algunos fueron por vez primera, y aquello fue maravilloso.
 
El observar de cerca y sin peligro, algunas de esas especies marinas siempre será interesante sobretodo, para los niños.
 
Durante el recorrido cerca del puerto, observamos imponente, al buque escuela español Sebastián Elcano surto allí, y muchos visitantes que hacían fila para subir al mismo.
 
Pasadas las doce del mediodía, llegamos a la Feria. Un buen montaje. A esa hora, muchas personas en visita a los diferentes módulos.
 
Se dijo el lugar y la hora convenida para reunirnos y viajar de regreso, y se dejó a la libre elección del grupo de recorrer esas instalaciones. Hacía un calor insoportable.
 
Es en esas circunstancias, donde doña Lourdes Arzeno puertoplateña residente en la capital contacta al grupo y pasa unos momentos agradables con nosotros. Al encontrarse con Doña Elena…aquello fue tremendo!
 
Llegada la hora convenida partimos. Casi todos, con buena cantidad de libros u otros artículos comprados en la Feria.
 
Durante el trayecto, alegría total en el que muchos hacían gala de sus dones de contar cuentos. Otros tendrán que ensayar, debido a que al terminar sus cuentos…los viajeros mandaban al chofer se detuviera… para dejarlos!
 
Aún así, ellos alcanzaron la máxima respuestas de risas. Imagínense ustedes que Trabucos de jueces…Carlos Mota, Noemi Francisco  y Diógenes Martinez entre otros…Poco faltó para armarse la “rebelión contra los jueces”.
 
Un viaje feliz en la voluntad de Dios que esperamos repetir como Club del Bolero.