Es decir, el hombre mismo debe contribuir en la medida de sus disponibilidades a que otros como él, eleven sus conciencias y juntos emprendan luchas, jornadas en pos de un mundo mejor.

 

Todos podemos contribuir a eso. Los creyentes  por igual –tal vez con más razón-  por estar estos, un poco más “despiertos” que el común de los mortales.

 

EL, creámoslo o no, tiene sus fórmulas para trabajar en la tarea de despertar conciencias. Los apostolados no se dan tan solo en las religiones. Pueden considerarse apóstoles, aquellos que en algún  momento de la historia de la humanidad han sacudido las conciencias de pueblos enteros.

 

Martín Lutero, Ho Chi Ming, Nélson Mandela, Martin Luther King pueden considerarse como tales. Lo mismo puede decirse de Mahatma Gandhi, José de San Martin, Abraham Lincoln, Simón Bolívar, José Martí, también Juan Pablo Duarte, Che Guevara, Monseñor Arnulfo Romero, Fidel Castro y otros tantos, que sin ser religiosos en la estricta acepción de la palabra exceptuando a dos de ellos, tuvieron el coraje de atreverse a elevar conciencias y calidad de vida de sus semejantes.

 

El cristianismo no es pasivo. Es activo. Cambia vidas, pensamientos y acciones.

 

No es acomodarse a las circunstancias y esperar maná del cielo.  De ahí, que se cuestione con tanta frecuencia el papel de las iglesias (noten que decimos en plural) y en ellas a sacerdotes, obispos y misioneros que les ha tocado vivir en regímenes dictatoriales y opresivos.

 

Se ha preguntado usted cuál ha sido y es, el papel de ellos en países como El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Costa Rica, Chile, Argentina, Perú, Uruguay, Brasil, Bolivia, Ecuador, también Paraguay, México y República Dominicana por solo citar estos de nuestra América.

 

¿Qué papel han jugado y juegan nuestros Obispos, Reverendos, pastores, misioneros y laicos ante la extrema pobreza, el hambre, la corrupción administrativa, el analfabetismo, la impunidad e injusticias?

¿Qué respuestas suelen dar a la cada vez más ancha brecha social? ¿Han estado brindando loas a los caudillos y gobernantes? Están acaso succionando por igual las “ubres” del Estado? ¿Disfrutan a plenitud las mieles del poder, de las bonanzas económicas?

 

¿Se mantienen silentes, cabizbajos sin importarles lo que acontezca…porque no son de este mundo? ¿Son de esos que consideran mejor nadar a favor de la corriente y no tener problemas?

 

¿Es ese el papel del que se considera cristiano? ¿Son de aquellos que  creen que el Evangelio es solo para los pobres ,“los chancletudos”, los que no leen periódicos y solo lo usan para otras cosas…?

 

¿Por qué solo se realizan marchas y rosarios y los barrios pobres? ¿Por qué se multiplican tanto los templos y capillas en las barriadas de los pobres y notanto en las urbanizaciones de los ricos?

 

¿Por qué los misioneros “riegan tratados” literatura religiosa con mucha profusión en los barrios pobres y difícilmente en las grandes urbanizaciones?

 

¿Es Dios solo para los enfermos, los que tienen problemas, los hambrientos, los analfabetos, es Dios solo de aquellos que esperan el milagro de los panes y los peces?

 

Los milagros ocurren al instante. Los cambios en los pueblos…paulatinamente!  A veces –sin que esto sea ley – ha habido objetos, cosas, algo en la consecución del milagro. El vino: en las bodas de Caná, los panes: para alimentar a más de cinco mil personas, el lodo: para sanar a Bartimeo.

 

¿Qué tienes que pueda producir cambios en la sociedad que te ha tocado vivir?

 

¿Oratoria, artesanía, dramaturgia, artes plásticas, literatura, canto, ciencia, pedagogía…que tienes?

 

Sé instrumento de SU paz. Sé instrumento de transformación. No dejes que otro haga por lo demás, lo que tú puedes.