Tres declaraciones destempladas gravitan en los medios de comunicación y en las expectativas del país: La expresada por el Dr. Leonel Fernández, sobre la corrupción y las del ministro de Educación, Lic. Melanio Paredes, sobre la Ley que regula los Colegio Privados y sobre las intoxicaciones de los estudiantes en diferentes regiones del país.
Indudablemente que el Gobierno del PLD no esta en su mejor momento. Resurgen una tras otras situaciones que involucran decisiones de responsabilidad ciudadana, que son evadidas, mientras los sectores sociales del país esperan que el gobierno asuma su rol, de guardian y ejecutor de políticas públicas que satisfagan las tantas promesas insatisfechas y demandas incumplidas que han sido ofertadas elecciones tras elecciones por los peledeístas y que solo han podido entronizarce en el poder, prostituyendo la actividad política, a traves del abuso de los recursos del Estado y la compra masiva de miembros/as de la oposición que se prestaron a vender su conciencia y traficar con su etica y su moral.
De ahí que no sorprenden las declaraciones del Presidente de la República, cuando evade y minimiza los actos de corrupción de su gobierno, dándole de lado a un problema que carcome la conciencia nacional y que saca a flote las debilidades institucionales que todavia padecemos, y que parecen convertirse en endémicas, ante un Jefe de Estado, que no solo echa a un lado su responsabilidad, si no que pretende que las fuerzas vivas de la nación, la vean con normalidad, para no ser juzgado también como parte de un todo que trafica y mueve voluntades, para hacer no solamente adeptos sino tambien subditos.
Por eso surge un Lic. Melanio Paredes, ministro de Educación, que es capaz de decir, sin sonrojarse, que desempolvó de su escritorio la existencia de la Ley 86-00, desconociendo que esta fue promulgada durante en Gobierno del Ing. Hipólito Mejía y concebida en el período legislativo 1998-2002, por los Diputados/as Dra. Ivelisse Pratts de Pérez, Venancio Alcántara y Enrique Rivera, la cual tipifica y define los mecanismos que el Estado Dominicano tiene para poder controlar las alzas indiscriminadas que anualmente aplican los colegios privados, y que solamente se necesitaba producir los mecanismos para su implementación, coadyuvando así, a defender los bolsillos de las familias dominicanas que recurren a la educación privada para lograr que sus hijos/as, puedan recibir una educación integral, llenando así el vacio que adolece la educación pública.
Pero resulta que este flamante ministro de Educación y ex dirigente de la Asociación de Profesores, actúa con la disciplicencia y el desenfado con que este gobierno del PLD ha venido haciendo en todos sus estamentos. Decir que desconocia esa Ley es como también decir que en las intoxicaciones de los estudiantes, se entreveen manos criminales, pero no es capaz de tomar medidas definidas que el pueblo sienta que cuenta con unas autoridades que sean responsables de sentar precedentes y castigar a los/as que se prestan a poner al borde de la muerte a seres humanos, para lograr objetivos espureos.
Pero nada sorprende al pueblo, de las palabras del Presidente o las del ministro de Educación, porque con ese desparpajo, es que han venido actuando, y tirando la toalla a los desenfrenos que se vienen cometiendo en su gobierno. Para el Dr. Leonel Fernández, Presidente de la República, la corrupción no es algo que afecta sus intereses políticos, porque para el no es significativa, aunque por todos lados salga la pus de la infección que se ha propagado en todos los estamentos de su gobierno, bajo el manto de la impunidad y el contubernio.
Por eso también, el ministro de Educación, actua igual, con la misma linea trazada por un conjunto de hombres y mujeres que ayer esgrimieron las posiciones más cuestionantes y virginales, en la política, y que hoy se han convertido en verdaderos apostatas de sus predicamentos.