A veces uno prefiere quedarse sentado en los arrecifes que bordeanla Poza del Castillo y esperar el nacimiento del día y la salida del sol.
Puede ser a la inversa, y esperar en la puntilla del malecón, que el sol abrace la noche, oculto entre las montañas bajo un manto de colores que inspiran el alma y el espíritu.
A veces uno quisiera perder la noción del tiempo con los pies en la arena y acariciados por las olas del mar en una de esas tardes limpias y calurosas.
O quedarse en el campo bajo la sombra de un frondoso árbol libro en mano, deleitándonos con su lectura.
Tal vez podamos estar cómodos en casa escuchando boleros, o viendo un buen partido de béisbol o un buen documental.
Quizás le haya pasado a usted, que no desea estar enterado de nada, ni ver tv, ni escuchar radio, ni leer los periódicos…
Empiezo a entender porqué muchos prefieren estar atrincherados sin realizar “críticas aviesas e interesadas” para no dañar a nadie.
Me cuesta mucho entender –ignorante como soy – porqué Alfonsina, sola como una Amapola se adentra en el mar sin pretender encontrar los Aretes de la Luna y sin saber, que su nombre sería grabado en la arena y borrado con una OLA.
¡Ay! Si las cosas que uno quiere se pudieran alcanzar yo te quisiera lo mismo que Veinte Años atrás.
¡Ay marinero! Todavía hay Nieblas en el Riachuelo, repara tu Barquito de Papel que viene Tío Alberto con Dos Gardenias porque Sin Ti, es Imposible vivir.
Con todo, Caminemos porque en el Silencio se pueden despertar las Gardenias, los Jazmines y las Rosas.
¡Ay Niño! No puedo dejar Mi Tierra ni leer tus Cartas Amarillas porque soplan vientos y no de otoño…son marineras brisas de “jaqueo” cuentas y visas…que no se Como Fue, que vine a enamorarme de mi prieta bailando En Qué Parará la Cosa Caballeros.
¡Cambios! ¿Cambios de qué? ¿Es que acaso no te acuerdas de Cambalache? ¿No has visto llorar la Virgen de Medianoche? ¿Has olvidado a Rafael Colón cuando con voz nostálgica nos canta “no llores muchachita de Quisqueya…esconde tu dolor un poco más?
Un Poco Más del que nos canta Lucesita y la Guillot para esperar Mayo, en plena primavera, y cambiar sueños por realidades….