Benedicto XVI se dice, que es un hombre tranquilo, que le gustan sus libros. El como buen pastor, amo a sus ovejas. Tuvo éxito al renunciar a responder a quienes lo atacaban pero su legado es enorme. En un mundo de poder, donde nadie renuncia a nada, dónde la mediocridad convierte a muchos hombres, en curas especiales.
Mejor ejemplo no puede haber para el mundo, para los amantes de las riquezas, los amantes del poder, para los que aman lo que no es suyo, regresar tranquilo a la paz de su casa, al calor de sus libros y al extenso nido de la fe, es también un acto de heroísmo que solo los grandes pueden lograr.
Es de grandes también saber retirarse a tiempo, reconocer que no se tienen las fuerzas suficientes para llevar a su fin, las grandes tareas; es de grandes también ceder el camino para que otros continúen abriendo la senda que se deja iniciada, esa es una de las más ricas herencias que un ser humano pueda legar a sus continuadores.
Renunció a su pontificado, el Papa Benedicto XVI en un momento en que todo el mundo se aferra a todo, en que nadie renuncia a nada, porque nadie quiere renunciar a las armas ni a la guerra, ni al control de la política y de los políticos, ni a la economía, ni a la ciencia, ni al poder ni la propiedad, porque parece que regresamos a la época del absolutismo…!
Gran ejemplo de humildad nos ha regalado esa renuncia del Papa…!
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