El camino recorrido por el Ing. Miguel Vargas Maldonado para lograr reconocer la victoria del Ing. Hipólito Mejía en la pasada Convención Extraordinaria celebrada por el PRD de manera organizada, multitudinaria y victoriosa, el pasado 6 de marzo, ha sido escabrosa, teñida de declaraciones de sus adeptos/as plenamente desacertadas e imbuida todavía de argumentaciones que pretenden seguir ahondando en reclamos que no pudieron ser sustentados, lo que nos dice que definitivamente la dirección de ese equipo político no ha tenido la valentía de reconocer los graves errores cometidos, muchos de ellos por ser improvisados perredeístas y por otro lado el haber subestimado detalles fundamentales que son determinantes para definir un proceso político y lograr la victoria.
Con las justificaciones que su afiebrada cabeza todavía imbuida de querer endilgarle a razones exógenas el triunfo del Presidente Hipólito Mejía, es no haber logrado crear un proceso crítico hacia lo interno, que le pudiera demostrar, en qué medida, su dirección de campaña se durmió en los laureles utilizando como elemento de estrategia política el poder exhibir una parte mayoritaria de la dirigencia nacional, la adhesión de Alcaldes/as, Concejales y Diputados/as, sin preocuparse en aquilatar la realidad de si las mismas estaban legitimadas por las simpatías y el seguimiento a ultranza de las bases, además de creer que con una inversión mediática sistemática, vencerían o podrían contener el crecimiento, aparentemente inexplicable, de un hombre que hace un año solamente contaba con menos de un 5% de la simpatía de la gente.
El gran fenómeno analizar es precisamente lo que aconteció, no porque fuerzas externas incursionaron para crear una avalancha de votos a favor de Hipólito Mejía, si no porque se conjugaron elementos que la dirección del proyecto del Ing. Miguel Vargas no pudieron controlar, como fue el haber logrado pegar un slogan como “Llegó Papá”, que se ha convertido en una marca electoral del candidato, porque cala en el sentimiento de la gente y sintetiza un reclamo nacional del pueblo dominicano.
En esa realidad y en la subestimación que hicieron de excluir a las bases del PRD de su poder de decisión, se concretiza la verdadera esencia del triunfo del Presidente Hipólito Mejía en la pasada Convención del PRD que sólo gente que no conoce la idiosincrasia de los perredeístas, podía obviar, y para pretender desviar la atención puesta en este mensaje, prefirieron dedicarse a crear unos spots televisivos y radiales, que por ser desgarrantes de la figura del competidor, lo que produjo fue en vez de adhesiones, un verdadero reclazo.
Cuando de luchas internas en los partidos se hable, hay que tener mucho cuidado, porque como nada, las estrategias que se elaboran para favorecer un candidato, por su mal enfoque, puede constituirse en un bumerang, llevándose de paro a quien lo promueva. De ahí es que creo que la tarea del Ing. Miguel vargas debe ser, dedicarse a profundizar en los errores cometidos que dieron al traste con su derrota, y lograr, mediante la crítica constructiva, mejorar su entorno, produciendo una catarsis que purifique sus metas y que se errumbe a lograr concretizar, de manera sincera, el apoyo al candidato electo por decisión mayoritaria de los/as perredeístas, y que la línea a sus seguidores se drene de manera transparente, para que podamos allanar el camino hacia el poder el próximo 20 de mayo del 2012, como una reivindicación sentida de las bases y la dirigencia del PRD de todo el país.
En su discurso de aceptación del triunfo del Presidente Hipólito Mejía, el Ing. Miguel Vargas Maldonado, hizo una confesión de fé y un señalamiento a la unidad, lo que allana el camino para que podamos construir un verdadero valladar que cubra el camino hacia el triunfo y la victoria final para sacar del poder a los peledeístas.