Sabemos de la existencia de un hoyo fiscal que hunde al país en una situación calamitosa con un alto índice de inseguridad ciudadana, falta de empleo estable y formal, un deterioro creciente en la mayoría de los servicios públicos incluyendo en algunos hospitales que mueve al Colegio Médico Dominicano a realizar huelgas y movilizaciones.
Sabemos que tenemos instituciones obsoletas y que se resisten a cambios, reformas y saneamientos.
Un país, con una deuda aumentada rayando en la preocupación, con todo y que economistas oficiales sostienen que aún no tocamos fondo porque tenemos mucha capacidad de endeudamiento.
Esos mismos que hoy se destapan al señalar que “no hay manera” de aumentar los sueldos en República Dominicana.
Lo sabemos, nosotros los que estamos detrás del micrófono en programas de radio y televisión.
Lo sabemos, los que se nos permite escribir por estos medios impresos y en los periódicos digitales.
Lo sabe la mayoría del pueblo y nosotros por igual, con todo y que el descalabro económico sufrido, con denuncias, querellas y reportajes sobre corrupción en la administración pública, no hay un solo detenido y sí, muchos expedientes archivados dicen que definitivamente.
Sabemos, todos lo sabemos, de cómo buena parte del electorado dominicano alaba, aplaude y siguen sudorosos y cansados a dirigentes políticos cuestionados por el rumor público, de corruptos.
Sabemos, lo sabemos ¡Qué cosa! Que hay tácticas y estrategias que se emplean en nuestra política partidista para alcanzar el poder y cualquier posición pública, en la que el dinero es factor importante. Ese dinero sacado de las mismas entrañas del pueblo, de ese pueblo que en sus discursos afirman defender.
Sabemos que va a ser así. Que volveremos a ver luchas y pleitos por un salami o un pollo en campañas electorales. ¡Es tal nuestro nivel de pobreza e ignorancia!
Nosotros lo sabemos. Los que trabajamos en los medios, muchos de nosotros, estamos conscientes que es así.
Que el voto se vende por dinero, por ron, por comida, por una compra de comida, por la esperanza de un empleo aún sea de guachimán o sereno.
Somos nosotros piezas claves enquistadas en los medios para permitir sin inmutarnos, sin siquiera llamarnos la atención, la permanencia de un sistema que nos hunde cada día en la pobreza y que beneficia solo a una cúspide de la sociedad?
A los más pobres, a los iletrados…a las masas, las compran con cualquier cosa para obtener sus votos, aplausos y bendiciones. Y a quienes trabajamos en los medios…con qué?
Lo sabemos, lo sabemos. Como profesionales de la comunicación, somos también a sabiendas o no, parte de ese engranaje, de ese plan, de esa componenda que más temprano que tarde nos afectará a todos?
Conocemos la situación…Contribuimos nosotros a que permanezca así? Qué hacemos para que cambie?