Esta caricatura de Rosca Izquierda, que resume en sus diálogos de cada día en el periódico Hoy, donde se publica, la realidad del pueblo dominicano, vista de manera jocosa, no sólo es una simbología de lo que estamos padeciendo los/as dominicanos/as, si no también resume lo que constituye un reclamo pragmático de lo que estamos sintiendo.
Y la realidad va más allá del imaginario posible, porque la diaria cotidianidad es más profunda y traumática que el reflejo de esta caricatura.
Es angustiante para las amas de casa tener que enfrentarse a la búsqueda diaria de la alimentación familiar, pero más aún el quedarse sin poder cocer los alimentos por la falta de dinero para completar el ya inasequible gas de cocinar. ¡Y qué decir, cuando no se cuenta con recursos para solventar una enfermedad!, con la falta de medicamentos en los hospitales, las carencias cada vez más alienantes del acceso a la educación y al empleo, que es cuando mas inaccesibles, obscuras y traumáticas se tornan las posibilidades de los/as dominicanos/as.
El pueblo, la gente, ya no está dispuesta a llevarse de sofismas y de denostaciones banales que son los argumentos con los que pretenden desviar los peledeístas el debate electoral. No hay fuerza posible que impida lo que el pueblo ha decidido ya como su reserva estratégica para poder cambiar este gobierno nefasto con el que hemos tenido que cargar por dos períodos consecutivos. El pueblo, asumió a Hipólito Mejía, como su reivindicador a tantos desafueros y plasmó en “Llegó Papá”, la armonía de un slogan, que recoge la necesidad de protección y de solución que le han colocado en las manos.
La herencia de Leonel a Danilo, es la debacle total de un discurso que se ha ido desplomando en la medida que la gente ha podido aquilatar los niveles de falsía, intolerancia, angurrias y de desmanes espurios, en que han caído los de la cúpula peledeístas convertidos en funcionarios que se han ido enriqueciendo, olvidando los postulados que con tanta falsedad ayer enarbolaban.
Danilo Medina, es un heredero de todas estas travesuras, aunque se quiera pintar de manera fortuita y circunstancial, a las cuales no se puede sustraer, porque no tuvo el valor de enfrentarlas. Ahora ha tenido que recibir la santificación del Palacio, para poder llegar a ser candidato, y con ella, la obligatoriedad de rodearse de toda esta herencia maleada y perversa que ha rodeado el poder del Dr. Leonel Fernández, un engendro del cual no podrá sustraerse y que le costará la segunda derrota que el pueblo le infringirá, con el PRD y su candidato Hipólito Mejía.
Danilo Medina, seguirá teorizando, pretendiendo ver la reducción de la pobreza desde la óptica de aplicaciones exitosas, no pudiendo justificar que su gobierno no haya podido cerrar la brecha de la pobreza, si no por lo contrario, profundizarla, anulando cada vez más la clase media y poniendo a los pobres del país a niveles de indigencia.
Danilo fue a ver en Brasil, y a buscar recetas, lo que aquí no ha podido lograr en dos períodos consecutivos de permanencia del Dr. Leonel Fernández y su partido manejando el Estado; y eso nos dice claramente, que a Danilo ya se le hizo tarde; no hay manera posible de revertir lo que ya el pueblo decidió hacer el próximo 20 de mayo de 2012, sacar del poder a los peledeístas y llevar de nuevo al Palacio Nacional a Hipólito Mejía, retomando así el ideal señero que trazó el camino de “Llegó Papá”.