Es poco creíble. Y cuando un mandatario el que sea, del país que sea pierde credibilidad…es poco lo que le queda por hacer. Es más, existe un principio bíblico –si no lo han borrado- que dice “es mejor no prometer…y no prometer y no cumplir”.

 

Porque el Presidente ha hecho promesas y no la ha cumplido ni contribuido a que se cumplan, es que en sentido general, la población dominicana no cree en sus promesas.

 

Nueva vez y van muchas, las circunstancias, la situación de incertidumbre económica que vive el mundo debido a los precios del petróleo, la misma incertidumbre en la continuidad de las negociaciones con el FMI, el crecimiento de le deuda externa, el reclamo de empresarios e industriales, el mensaje del episcopado dominicano, obliga –lea bien- obliga al Presidente a dirigirse a la nación y dar a conocer algunas medidas.

 

Y como que hay que apretarse  el cinturón conforme a lo dicho por el gobernador del Banco Central Héctor Valdez Albizu se espera que dentro de esas medidas anunciadas figuren las siguientes:

 

1-Reducción de un 50 % de los altos sueldos de funcionarios.

 

2-Cero “botella” en la administración pública. El que cobra..!Que trabaje!

 

3-Suprimir por un año el cobro del “barrilito” para los senadores y diputados.

 

4-Quitar con carácter definitivo los gastos de celulares, viáticos, representación, gasolina y otras banalidades. El que los quiera, el que desee el derroche y el despilfarro, que lo pague de su sueldo.

 

5-Parar la construcción del metro en la capital y utilizar una parte de esos recursos, en obras REALMENTE prioritarias en las provincias.

 

6-Reducir en un 75% los gastos de compra de voluntades a través de la publicidad a la red de comunicadores. Muchos sin tener programas en radio o televisión.

 

Debe publicarse el listado de quienes reciben publicidad del Estado, lo que cobran y donde está colocada.

Cuando esté leyendo este periódico ya el Presidente habrá anunciado sus medidas.

 

Compárelas con las anunciadas desde el 2004…y comprenderá, por qué son llamadas medidas natimuertas.

 

Cuando se toma la medida y el traje no queda bien, o el sastre no sirve, o la cinta le faltan centímetros, la tijera no corta bien, la máquina está descontrolada o la tela “encoje”. ¡Si el operario no pasa de la  medida a la acción, el plan se queda en simples medidas!