Cuando entramos a estas labores periodísticas –labores muchas veces mal interpretadas y valoradas – recuerdo haber recibido de ella, el apoyo y estímulo que necesita todo el que da sus primeros pasos en el ejercicio, cual que sea la profesión escogida.
Por informaciones dadas a conocer recientemente en el periódico digital Puerto Plata Habla y bajo la firma del colega Hugo Gómez, nos enteramos de la queja expuesta por el presidente de la sala capitular del ayuntamiento de este municipio Lic. José Ramón Durán en relación al último artículo escrito por Mirna Santos en este periódico bajo el título de Maimón: el Distrito Municipal como botín.
A raíz de salir a la luz pública, los 13 regidores incluyendo los del PRD se sienten indignados y no solo eso según las propias declaraciones del Lic. Durán, sino que no se descarta la posibilidad de someter a la justicia a la periodista en cuestión.
No deseamos de manera alguna ser apresurados en la emisión de juicio de valor a favor o no de Mirna Santos respecto a los planteamientos que hace en su artículo.
Lo que sí defendemos es su derecho a expresarse libremente como lo contempla la Constitución de la República y como tal, uno mi hombro como ciudadano y como periodista.
Soy de los que hacen las cosas de frente. Asumo posición de frente. De manera pública. Lo mismo puede hacer –considero – el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa SNTP filial local, y el Colegio Dominicano de Periodista CDP seccional Puerto Plata.
Si la colega incurrió en injuria o difamación, entonces ahí están las leyes y los tribunales. No está demás recordarles a los ediles indignados, que por igual deben someter a la justicia, al medio y al director donde apareció la información.
Como periodista en ejercicio he tratado y lo haré hasta que Dios me permita hacerlo, de ser mesurado en mis juicios, cauto, meticuloso si se quiere…pero responsable.
Cuando por alguna razón no pueda hacerlo…entonces me callo, porque es también mi derecho.
Hay situaciones en las que debe primar el buen juicio, la prudencia y el fino tacto. El funcionario no debe ser ligero al enjuiciar una crítica que se le hace. La sensatez da mejores frutos que la prepotencia y altanería.