Uno de esos términos muy en boga es, empoderamiento, empoderarse.
Conforme al Diccionario Prehispánico de Dudas, empoderar es “conceder poder a un colectivo desfavorecido socioeconómicamente para que, mediante su autogestión, mejore sus condiciones de vida”
En tanto que, empoderamiento “es un proceso de autodeterminación mediante el cual, los individuos obtienen control de sus decisiones y acciones”
Aún más sencilla…es tener conciencia de nuestros derechos y deberes. Participar, plantear ideas, buscar alternativas de solución, ante algún problema o situación comunitaria.
En sociedades como la nuestra donde todos nos conocemos y existen lazos, raíces de amistad de muchos años y en la que por alguna razón social, política, económica o religiosa, no nos gusta para nada ser partícipes en las tomas de decisiones, y hasta lo pensamos cien veces antes de dar algún tipo de declaraciones a los medios de prensa.
De ahí, la mudez que se observa en aquellos llamados sociedad pensante. Profesionales en diferentes áreas del saber pero que asumen una postura o actitud de silencio “para no meterse en vainas”.
Vamos por parte: muchos si son ingenieros temen tratar algún tema sobre sobrevaluación o deficiencia en determinadas obras, por temor a no ser tomados en cuenta en obras futuras del Estado.
Muy pocos abogados se atreven a denunciar en público alguna anomalía –si las hubiere- en nuestros tribunales. Temen enfrentar en los tribunales a las mismas autoridades que criticaron.
Algunos empresarios, y desde el sector turístico solo les queda quejarse por lo bajo. En el anonimato. Difícilmente hacen pública sus denuncias. Temen represalias de instituciones del Estado que tienen que ver con impuestos y le harían la vida imposible.
Muchos de nosotros periodistas, comunicadores y dueños de medios jugamos al “brinca la tablita”. Deseamos jugar todas las bases. Queremos agradar a todos y nos olvidamos de la sentencia bíblica de que “es imposible servir a dos señores”. Por eso hay tanta mudez y connivencia.
Dependiendo a qué área específica corresponda solucionar algún problema…No quiero tener malquerencias con el síndico o los regidores” ¡Ay no! Me llevo muy bien con la gobernadora, el senador o los diputados.
“acuérdate, que el de Obras Públicas es sobrino de fulano…” “Quien está en Deportes es compadre de mi hermano” “¡No! yo soy pana full del comandante policial” “mmmm…yo no hablo de fiscales ni jueces, ¿ Y si me toca alguna vez caer preso?
¿Son valederas estas “razones” para justificar nuestra falta de iniciativa y de empoderamiento? ¿Se dan cuenta?