La desfachatez, la doble cara, la hipocresía, la falsedad, viene desde lejos. Desde el mismo cielo. Si creemos las Escrituras, el personaje que fue arrojado de allí con una cantidad enorme de serviles, convivía, cantaba, y adoraba como los demás, abrazando en su mente y corazón, la envidia, el odio y la ingratitud en grados superlativos, si tomamos en cuenta que su estado o jerarquía, es superior al ser humano.
 
Hay humanos, que saben ocultar sus malquerencias, sus odios, sus envidias a grado tal que suelen pasar desapercibidos para muchos, aunque afortunadamente no para todos,
 
Se las ingenian para fomentar apagones…y tener un negocio exclusivo para ventas de velas, velones y lámparas jumiadoras.
 
Son capaces, de usar gorras del Escogido o cualquier otro equipo, sin tener una sincera inclinación por los mismos…solo guardando las apariencias, para sacar algún tipo de provecho oportunamente.
 
Para sus desgracias, muchos conocen al actor cuando le toca un papel de protagonista y cuando por igual, hace las veces del malo, aunque use diferentes atuendos…
 
El Diablo, estaba aquella noche memorable de la Santa Cena. Uno solo de los presentes, se dio cuenta.
 
Por: Ramiro Francisco