SADOMASOQUISMO SENSACIÓN DE PODER EN EL PLACER
Es cierto, que el sexo fue creado para ser no sólo una fuente de placer, sino una expresión profundamente espiritual de amor entre hombre y mujer, pero también lo es que el hombre es un ser racional con instinto animal, cuyo principal objetivo en la vida es saciar su sed de placer.
Se supone que donde hay placer no puede haber dolor, pero el hombre es egoísta en extremo, lo que lo lleva a no importarle nadie más que si mismo y esto le conduce en situaciones alteradas a llegar a sentir placer haciendo daño a otro (sadismo), u obtener placer al sentir dolor (masoquismo).
Dichas conductas han sido tachadas de desviaciones sexuales, aberraciones e incluso enmarcadas dentro de las patologías. Sin embargo, la desinhibición sexual, ha sacado a la luz el hecho de que este tipo de conductas, forman parte de la vida sexual de muchas personas que no sufren ningún tipo de patología. El sadomasoquismo se aplica desde las pequeñas obscenidades dichas durante el acto sexual hasta las perversiones muy fuertes con violencias por parte de los dos.
Sádicos aquellos a quienes el ejercer dominio y poder maltratando al otro les brinda placer y Masoquistas aquellos que el ser sometidos, dominados y maltratados les origina excitación y placer en una relación de Amo-Esclavo.
El sadomasoquismo es mucho más; es la creación efectiva de nuevas e imprevistas posibilidades de placer. Para algunos el hecho de que el sadomasoquismo guarda relación con una violencia latente, y que su práctica es un medio para liberar esa violencia, y dar rienda suelta a la agresividad es un punto mute sin validez ni voz.
En la dinámica sadomasoquista el sádico ocupa un puesto de honor, por lo que el masoquista debe aceptar su condición de dominado y acaba por infravalorarse, y es que el masoquista entiende, al igual que el sádico, que no sería nadie sin un dominador, que si el sádico desapareciese él también desaparecería.
Aunque ni el uno ni el otro lo reconozcan nunca, tanto el sádico como el masoquista están atrapados por una interdependencia que no pueden obviar. Aun así, no pueden admitir esa dependencia, por lo que ambos acaban sufriendo un malestar que acaban por intentar aliviar, el sádico castigando al masoquista, y el masoquista castigándose a sí mismo. Cosa que sin duda alguna es ilógica pues esta situación necesita de ayuda psicológica.
No hay que olvidar lo dicho por Krisnamurthi, que el deseo y el placer terminan en dolor, la virtud que cultiva el pensamiento es el recurso del placer, La bondad no florece en el suelo del pensamiento sino en la libertad con respecto al dolor;La terminación del sufrimiento es amor.
Colaboración: Arlingrid A. Mercedes