Qué se puede esperar de un pueblo, que condena a los más humildes a vivir hacinados y discriminados en barrios inhabitables, sucios y laberínticos.
Donde la falta de servicios básicos como agua y energía eléctrica, por poner dos pequeños ejemplos, son las principales causas de que la gente tenga problemas de ansiedad, depresión, sufra cambios de humor constantes, y a veces, incluso, reacciones de forma violenta.
Para los pobres, no existen los títulos de tierra ni el sentido de la propiedad.
Por eso les toca sobrevivir en lugares prestados, inapropiados, peligrosos para la salud, a merced de la inclemencia del tiempo, huracanes caribeños, sin planes urbanísticos, pisando en el lodo, la basura, conviviendo con ratones, cucarachas, mosquitos, las consecuencias de enfermedades como el cólera y otras.
Y si de transporte urbano se trata es aún peor todavía, porque los pasajeros, en su gran mayoría, se ven obligados a arriesgar sus vidas viajando con el corazón en la boca, sin casco protector en la cola de algún motoconcho, o apretujados en carros públicos oxidados y destartalados, sin cinturón de seguridad o autoridad que lo prohíba.
Mientras, los que hacen las leyes, por conveniencias personales, como todo el mundo sabe, y por miedo al castigo del voto ignorante, prefieren mirar para otro lado y dejar correr la sangre que brota de los accidentes de transito.
Se les olvida que, la historia se encarga de poner a cada quien en su lugar, y el espíritu de los muertos sobrevive en la memoria de los vivos.
Ya aparecerá algún día, un Teseo que pueda derrotar al Minotauro y salir del laberinto del engaño y el desasosiego político.
Ya aparecerá alguien capaz de romper esos patrones sociales arcaicos, reorganizar el territorio nacional, como dijo Jaime David Fernández, en su momento, y crear las ciudades del futuro; para que por fin haya orden en esta sociedad desigual y caótica.
Nos han hecho creer que tiene que ser así, pero es mentira…
¿Cuándo dejaremos los dominicanos de ser mediocres y pariguayos(o como se escriba esta palabra) y reclamaremos nuestros derechos de una vez por todas?
(Colaboración de: Julio Acosta Darinet; [email protected]).