Desde la época de los años 60 el béisbol de la República Dominica se ha caracterizado por la contratación e importación de peloteros desde los Estados Unidos y otros países.
Esto así, porque en un momento dado, los jugadores dominicanos han mostrado cierta incapacidad para llevar a cabo la labor que se supone debe hacer bien.
Pero, este fenómeno no solo ha sido en el campo deportivo, sino que también en el campo político, empresarial y educativo.
Hemos visto como los importados han venido a hacer un trabajo que parece imposible para los locales.
Y nos parece desde nuestro humilde punto de vista, que la justicia dominicana y el ministerio público tendrán que contratar jueces y fiscales importados que sirvan de refuerzos.
Es que los dominicanos estamos perdiendo la capacidad de asombro. Cada vez que tenemos que presenciar sentencias y variaciones de medidas de coerción que dan deseo de llorar.
Como el reciente caso de Santiago, donde la magistrada, Vielka Calderón, Procuradora de la Corte de Apelación, cambió la medida de coerción a los acusados de un fraude de más de 100 millones de pesos. Todos conocemos la razón.
Pero el colmo de la incapacidad e impotencia se hizo evidente cuando el encargado de perseguir la corrupción en nuestro país, Otoniel Bonilla, saltó a la luz pública con la denuncia de casos dolosos de los últimos diez años.
Este caballero sin armadura le ha dicho al país y al mundo que en República Dominicana no hay forma de luchar contra el flagelo de la corrupción.
Y es ahí, cuando pensamos en la necesidad de refuerzos de otros países, donde vemos a diario que la administración de la justicia si funciona y se castiga a los malhechores, tanto en el sector público como en el privado.
Pero no solo es eso, sino que también están los expedientes mal elaborados, muchas veces con la intención de que se caigan en instrucción, por fiscales que parece que están cursando el primer cuatrimestre de la carrera de Derecho.
El caso de los jueces es peor aún. Porque cuando el Ministerio Público hace bien su trabajo de instrumentar los expedientes, entonces son los jueces que provocan esa nausea colectiva, con la cual ya estamos acostumbrando a vivir.
¿O acaso ha olvidado el pueblo la sentencia de descargo que emitió una jueza, sobre un reconocido narcotraficante, luego que lo llevaron sin zapatos al tribunal.
Que decir de los casos: Sobeida Feliz; Peme, Bonos Soberanos, Sun Land, Pepe Card, Pra, INDRHI, entre otros.
Por todo eso y mucho más es que pedimos refuerzos para la justicia dominicana!!! Pero que sean cuarto bate!! Mientras tanto, los buenos dominicanos esperamos ver alguna luz al final del túnel. “La absolución del culpable es la condena del juez.” Publio Siro (Siglo I, AC).
Por: Félix Mario Balbuena